? QUO VADIS PETRUS ?

La pregunta que dejó planteada la doble elección del domingo es ¿Adónde vas Pedro Sánchez? Pues aunque su nombre no figuraba en ninguna papeleta, estaba al fondo de todas ellas. Los resultados fueron meridianos. Su socio de gobierno lo admitió sin rebozo: «Ha sido una derrota sin paliativos».

Mientras el botafumeiro oficial lanzaba nubes de incienso, «el PSOE ha salvado los muebles», «Ha remontado algo en ambos comicios», olvidando que no logró beneficiarse del desplome de Podemos, ni de su condición de gobierno, ni de los desplantes que está sufriendo en el exterior, como la derrota de Nadia Calviño en Bruselas o el agrio mensaje del premier holandés a los españoles: «Arreglen sus asuntos», que en voz pasiva viene a decir «que no vamos a arreglárselos los demás».

Algo así van a decir a Sánchez los suecos, sin que Frau Merkel, ya en el camino de salida, pueda ofrecerle otra cosa que el pañuelo para secar las lágrimas. Claro que se necesita mucha cara para ir por las capitales europeas pidiendo limosna, gobernando un país que recibe al año el doble de turistas que habitantes, con una industria automovilística pujante y es la huerta de Europa. Desde luego, puede despedirse de que la ayuda que reciba sea sin condiciones y a fondo perdido, como pretendía. Habrá condiciones y cada euro estará contabilizado. Como no podía ser menos.

¿Qué va a hacer Pedro ante esta situación? Puede seguir del brazo de Pablo, lo que le garantiza un fracaso como el suyo, o puede buscarse alternativas. Pero ¿cuáles? Porque a estas alturas nos conocemos todos y el resultado es que nadie se fía de nadie.

Los nacionalistas han perdido toda la confianza en él y, además, no puede darles lo que le piden, la autodeterminación. Aparte de estar enzarzados en una batalla campal entre ellos. Lo único que harán será sacarle cuanto puedan, como sus líderes de la cárcel por la puerta trasera, como ya vienen haciendo.

A Podemos no le queda otro remedio que seguir apoyándole, pero acaba de confirmarse que, en vez de sumar, resta. En cuanto a Ciudadanos, se ha visto también que está en concurso de acreedores. Su centro-centro se ha convertido en ir de un extremo a otro, de forma que sus seguidores no saben a quién terminará yendo su voto.

Le queda, por último, la opción del PP. Es verdad que después de decir que nunca pactaría con él, sería casi una rendición. Pero cosas peores hemos visto en política. El problema sería si le interesaba a Casado. Sólo un gobierno de auténtica coalición le valdría la pena.

Y para eso se necesitarían nuevos líderes. Que no se ven por ninguna parte, pues la hornada política surgida de la crisis anterior, los Sánchez, Casado, Rivera, Arrimadas y demás, que lo quieren todo sin dar nada, no dan la talla. Un problema, no sólo suyo, sino nuestro. Porque el nacionalismo sigue avanzando. Aldeanismo más bien.

Ver cómo manejan la crisis del virus daría risa, de no jugarnos la vida.

José María Carrascal ( ABC )

viñeta de Linda Galmor