¿ RACISTA O MENTIROSO ?

Cataluña necesita un president que gobierne, no un racista al frente de la Generalitat… España necesita un presidente que afronte el Gobierno de España, no el inquilinato de La Moncloa a cualquier precio: aun al precio de sustraer a la nación una parte de su territorio, aun al precio de descomponer el Estado en un rompecabezas de pequeñas repúblicas inviables.

Lo que hoy sucederá en Barcelona sería inimaginable en otro lugar de la democrática Europa: que el presidente del Gobierno de una nación acepte reunirse con un sujeto legalmente inhabilitado para ejercer su cargo, no envilece a ese presidente, no sólo; envilece a la nación a la cual, gústele o no, representa. Que el sujeto con quien se presta a

abrir negociación haya reivindicado sin ambigüedad su propósito de repetir un golpe de Estado por la consumación del cual otros de su banda están en la cárcel, resulta sin más estupefaciente: no hay manera moral de entender eso. Que el inhabilitado sea un petulante racista, sólo añade obscenidad a lo ya por sí siniestro.

¿Golpista Torra? 15 de octubre de 2019: la sentencia caída sobre los responsables del golpe de Estado en Barcelona revela «la voluntad de que no lo volvamos a hacer, pero lo volveremos a hacer, porque hacer un referéndum no es un delito. Nunca desfalleceremos en el ejercicio del derecho a la autodeterminación».

¿Racista Joaquín Torra? Pasajes sobre la infraespecie española en la obra literaria del caudillo catalán: «Un cráneo de Ávila no será nunca como uno de la plana de Vic». «Carroñeros, víboras, hienas. Bestias con forma humana, sin embargo, que beben odio. Un odio perturbado, nauseabundo, como de dentadura postiza con moho, contra todo lo que representa la lengua.

Están aquí, entre nosotros… Hay algo freudiano en estas bestias. O un pequeño bache en su cadena de ADN». «Abundan, las bestias. Viven, mueren y se multiplican… La bestia, automáticamente, segregó de su boca agua rabiosa. Un hedor de cloaca salía de su asiento… Un sudor mucoso, como de sapo resfriado, le manaba de las axilas». La ventaja del racismo clásico es que no oculta nada: lo exhibe como un título de gloria racial propia.

Al inhabilitado supremacista, que se proclama gestor de un golpe de Estado en marcha, va a recibirlo con todos los honores el presidente del país a cuya destrucción el racista llama. ¿Para qué? Puede que sólo otro golpista -lo bastante avispado éste como para poner tierra por medio- esté capacitado para entenderlo.

Y tenga la desvergüenza de formularlo. Para firmar la rendición de España. Puigdemont, desde Bruselas ayer: «Que Sánchez esté de acuerdo con organizar un referéndum de autodeterminación, ése sería un buen mensaje y todos estaríamos muy satisfechos. Sería saludado por esta casa con entusiasmo».

«Cataluña necesita un president que gobierne, no un racista al frente de la Generalitat». Repongo ahora las comillas que omití en la primera línea. No, la calificación de racista contra Torra no es mía. La formuló un tal Pedro Sánchez Castejón el 20 de mayo de 2018.

Óiganlo: https://www.youtube.com/watch?v=8d_qKNc2_Og. «El señor Torra no es más que un racista al frente de la presidencia de Cataluña». ¿Mentía, hace un año y medio, Pedro Sánchez? ¿Miente ahora al fingir negociar con alguien a quien su inhabilitación descalifica para cualquier acuerdo de Estado?

Me refugio en Leopardi: «Non so se il riso o la pietà prevale». No, de verdad que no sé que es lo más fuerte hoy en mí, si la piedad o la risa. Tal vez, ambas.

Gabriel Albiac ( ABC )

viñeta de Linda Galmor