RAJOY ABANDONA EL NO SER

Mariano Rajoy desaparecerá hoy de sí mismo. Romperá con su pasado. Renunciará a su propia esencia política, consistente en no ser, no hacer, no emprender, no inventar, no molestar, no obrar, no decidir, no moverse del sitio. Rajoy dejará de ser ese líder político que ama el poder sin ruido y lo ejerce sin sobresaltos. El mando sin estridencias. La Presidencia discreta. La Moncloa invisible.

Rajoy se abandonará a sí mismo al convertirse en lo que nunca quiso ser. El presidente del Gobierno español que tomó la decisión más traumática de los últimos 40 años: tomar el mando de la autonomía catalana. La historia le ha jugado esta mala pasada. Precisamente a él, que nunca tuvo la más mínima intención de pasar a la historia. Y además con rima. Adolfo Suárez restauró en la persona de Tarradellas el autogobierno catalán justamente por estos días en 1977. Mariano Rajoy arrebatará hoy el autogobierno catalán a los rebeldes fuera de la ley para ponerlo en manos de los funcionarios del Estado central. No enviará tanques -como en el año 34- sino subsecretarios.

Rajoy lleva la máscara del mando tan bien ceñida, que apenas se distingue de su propio cuerpo. Por eso no hemos podido apreciar señales de congoja, preocupación, alarma, inquietud o zozobra en sus apariciones públicas. Es muy posible que ni siquiera en sus apariciones privadas. Sin embargo, su agenda traiciona a la máscara. Cualquiera que haya atravesado por una situación dramática en la vida, sabe que en los peores momentos, las personas sienten la necesidad de hacer cosas para espantar el pensamiento circular obsesivo. Ordenar armarios, ir de compras, archivar documentos, adecentar el despacho, hacer limpieza. Cualquier cosa que suponga estar ocupado.

Los presidentes tienen posibilidades de evasión más sofisticadas. Pueden, por ejemplo, asistir a la entrega de los premios Princesa de Asturias. Eso es precisamente lo que hizo Mariano Rajoy en vísperas del acontecimiento dramático de su mandato. En sus cinco años como jefe de Gobierno, nunca había acudido a esta cita.

No es la primera vez que Rajoy se evade de sí mismo rodeado de gente. En junio de 2012, tras anunciar el rescate bancario, se fue al fútbol a Polonia, donde jugaba la selección. Y la víspera del 1-O por la noche estuvo de boda. Velando la batalla del Estado.

Lucía Méndez ( El Mundo )