RECONSTRUCCIÓN

La vida siempre está en construcción. Un país, una nación como España, es un proyecto inacabado y cada día es susceptible de ser mejorado.

En la recta final de la pandemia los datos objetivos nos mueven al optimismo en el campo sanitario, pero crece la inquietud en materia económica.

El destrozo que ya estamos padeciendo en el empleo y en la productividad de la empresa va a tener una difícil y dolorosa recuperación. La comisión creada para la denominada «Reconstrucción de España» no puede nacer peor.

Ver a sus componentes desanima incluso al ciudadano menos informado. En sí misma esa comisión es una trampa. Que la vicepresidencia la ocupe un entusiasta del comunismo cubano y de las FARC no augura nada bueno en un tiempo en que el Estado tendrá que ayudar a las empresas a las que obligó a cerrar.

La única esperanza que nos queda es Europa, como decía ayer Vargas Llosa en el XL Semanal. El PP tiene que estar dispuesto a levantarse porque esa mesa no nace para reconstruir España sino para legitimar y justificar nuevas fechorías de este desgobierno.

El Astrolabio ( ABC )