RECONSTRUIR

Al hilo de la crisis del Covid, se ha querido incorporar algunas expresiones que, en mi opinión, son incorrectas: «desescalar», «nueva normalidad» o «reconstruir». España no es Sarajevo tras la guerra, ni Dresde tras la segunda contienda mundial.

El paisaje de nuestro país, especialmente el urbano, sigue intacto. Esta pulsión por el lenguaje bélico por parte de Sánchez y su entorno favorece la aceptación ciudadana de los abusos y sacrificios que se han impuesto durante el estado de alarma.

Sería fácil tachar de irresponsable a quien se negara a obedecer a los mandos en la guerra contra el virus. Disentir es traicionar el patriotismo que se nos supone. En realidad, el Gobierno no busca otra cosa que ganar la batalla del relato tras miles y miles de muertos.

Ahora pretende reconstruir España. Será más bien relanzar su economía y, de paso, corregir errores en las apuestas por la investigación, la industria propia o la mejora de una sanidad ya de por sí muy buena.

Aceptar determinado lenguaje es el inicio de la derrota de las ideas propias. Necesitamos otras metas; justamente, en las que no está pensando Sánchez.

El Astrolabio ( ABC )