RECORDANDO LA HISTORIA

Cuenta la leyenda, que allá por el año 150 A.C. el cónsul Quinto Servilio Cepión de Lusitania ofreció una recompensa a quien matara al jefe rebelde Viriato.

Tres allegados a este lo asesinaron y cuando reclamaron la recompensa, el cónsul respondió: «Roma no paga traidores». La frase quedó estereotipada para denigrar a políticos desleales.