” RECOSED LA POLÍTICA CATALANA ”

El mensaje más nítido e inequívoco que Junqueras ha mandado a los suyos desde Estremera no tiene que ver con la venganza ni con el resentimiento: «Recosed la política catalana. Esquerra tiene que ser la articulación de Cataluña». Junqueras sabe que no va a salir de la cárcel antes del juicio y que se enfrenta a una pena de como mínimo 8 años. Sus cálculos son a largo plazo y su idea es superar la política de bloques enfrentados.

En este sentido se entiende la cesión -junto con el PSC- de un diputado a la CUP y otro al PP, para que puedan participar con plenas garantías en la vida política catalana. No se trata de echar a nadie sino de vincular a todo el mundo y de crear un espacio común de entendimiento. Es el «espíritu de Sant Vicent dels Horts», el pueblo del que Junqueras fue alcalde: él era feliz constatando que en las asambleas de ERC se hablaba más español que catalán.

No es que Junqueras renuncie a nada, sino que entiende que tal como el 1 de octubre fue la más notable victoria del independentismo, el 27 del mismo mes -cuando la independencia fue declarada- significó una incontestable derrota. «Aznar dijo -reflexiona Junqueras- «que antes de que España, se rompería Cataluña. Y hasta hoy ha tenido razón, y es precisamente este el estadio que tenemos que superar».

Por lo tanto, Junts per Catalunya entierra en vida a Puigdemont con la pomposa proposición con que el próximo jueves le reconocerá la legitimidad, el honor y la confianza pero le dejará sin ninguna capacidad operativa. Será el juguete roto de Waterloo que no quería ser, y eso si no tiene que exiliarse a Suiza. Podrá insultar al presidente Rajoy, podrá despreciar a la democracia española. Pero le vendieron los suyos, a cambio de poder, subvenciones y cargos tal como Marta Pascal le adelantó cuando él se creía que era más listo que los demás y que España tenía «un pollo de cojones».

Estribillo. Pues el pollo ha cambiado de bando. Y los cojones.

Salvador Sostres ( ABC )