RECTORES

Creíamos que las universidades eran templos de la sabiduría. Aquellos centros donde lo más noble del conocimiento humano era digno de ser entregado a las nuevas generaciones.

En definitiva, la búsqueda y el alcance de la excelencia. Sin embargo, de un tiempo a esta parte, la Universidad española se está deslizando hacia el abismo del desprestigio, empujada por el sonoro silencio de los rectores ante los escándalos de plagios de tesis a todos los niveles.

Tan magnas dignidades académicas proyectan una imagen lamentable que, no a mucho tardar, se volverá contra ellos. Deberían ser los primeros en atajar los chanchullos y el descrédito que se ciernen sobre la más alta institución educativa.

¿Qué enseñanza se puede esperar de una comunidad que tapa sus miserias y denigra la meritocracia por la vía de los plagios? Cuando miramos y nos asombramos por el bajo nivel de la clase política actual, tal vez deberíamos buscar la explicación en la Universidad y en sus rectores.

Es curioso que tanto ellos como los dirigentes prefieran esa sociedad mediocre que la excelencia. Tal vez porque sea más fácil de gobernar.

El Astrolabio ( AB )