Con el tiempo quizá se descubra que el mayor error del miserable Sánchez fue traicionar a cuantos impulsaron su fraudulenta presidencia. Los ha dejado epatados y descompuestos con el aviso para navegantes: Sánchez, el único imprescindible del PSOE, no paga lealtades así estuviesen dispuestos a arrojarse de cabeza por el líder.

Aunque todavía no les ha dado tiempo a digerir el cianuro político que les han servido en bandeja desde presidencia, la radical, arrogante hasta el ridículo, Calvo, el encarado y esquivo del escándalo continuado Ábalos y el ingenuo bufón de la corte sanchista Redondo deben de estar harto cabreados.

Asesores de postín, de vida padre y madre, los ministros y el consejero han sido apeados del tren de gobierno con huella en el trasero de patada podemita.

Ahí es nada la pandilla de maleantes y descerebrados que Sánchez ha abandonado en la cuneta de la reforma en el Gobierno sosteniendo en pleno la lacra comunista. Los defenestrados habrán jurado venganza en arameo, o lo harán cuando tomen consciencia de la humillante marcha por la puerta de atrás…Y más si perciben el aliento de la Justicia en sus vulnerables cogotes.

Los que se van con el ceño fruncido no son perritos falderos ni humildes servidores. Morirán matando a poco que se descuide el miserable que se dispone a viajar por EEUU, rondando a sus verdaderos amos, para luego recalar confiadamente en La Mareta o donde le lleve su déspota voluntad de nuevo rico por cuenta de la pobreza ajena.

Con el rastro nauseabundo que deja por donde va aborrecido por la ciudadanía, sus días como Nerón de España deberían estar contados y tal vez a manos de los suyos.

Ignacio Fernández Candela ( El Correo de España )