RESISTIRÉ

Las guerras necesitan himnos para elevar la moral de la tropa. Para unirnos a todos en conseguir un objetivo. Para ganar. Y para soñar. Lo sabía Bécquer, en su Rima I: «Yo sé un himno gigante y extraño/ que anuncia en la noche del alma una aurora». En esta terrible guerra contra el invisible enemigo del virus, ese himno «gigante y extraño» ha surgido, y nos anuncia una aurora de esperanza cuando lo escuchamos.

Es como una liturgia civil, pero con algo de unción religiosa cuando lo cantamos. Nadie sabe cómo lo hemos adoptado cual tal himno que eleva los corazones, que nos da ánimos y esperanza y nos une y conforta. Es una vieja canción del Dúo Dinámico, que se editó en 1987 en el álbum «En forma»; el segundo que Manuel de la Calva y Ramón Arcusa volvían a grabar juntos tras su separación artística y su retirada de la contienda de la canción durante muchos años.

Esa vieja canción es «Resistiré». Sé que, antes, ya ayudó a muchos, cantándola mentalmente u oyéndola, a superar gravísimas situaciones personales y familiares de desesperanza o de muerte de seres queridos. Es una canción-talismán, que eleva el alma, que da fuerzas.

Un prodigio de letra. Que aunque escrita en 1987, parece dictada ayer mismo a la medida de los sentimientos de nuestra hora. Y que alguien ha adoptado como himno oficioso de la actual lucha de todos contra el mal que azota al mundo y nos paraliza.

«Resistiré» es una belleza de letra. Quizás esa belleza del texto sea la que nos da ánimos con la canción. Es como si hubiera estado escrita en el pentagrama de los aplausos de las 8 de la tarde en los balcones de toda España, como agradecimiento a cuantos están dando tanto esfuerzo y riesgo por la salud de todos. «Resistiré» es lo que los profesionales de la música llaman «una canción de letra».

Es decir, con un texto literario extenso y profundo; lo contrario de lo que llamarse suele «canción ligera». «Resistiré» es una hermosura, métrica y rítmicamente, de ahí quizá su éxito y su propia resistencia al tiempo. Parece escrita ahora mismo, para las amarguras que estamos viviendo: «Resistiré, erguido frente a todo/. Me volveré de hierro para endurecer la piel./ Y aunque los vientos de la vida soplen fuerte,/ soy como el junco que se dobla, pero siempre sigue en pie./ Resistiré, para seguir viviendo,/ soportaré los golpes y jamás me rendiré./ Y aunque los sueños se me rompan en pedazos,/ resistiré, resistiré».

¿A quién no se le viene el corazón arriba escuchando esta canción? Cuya letra, por cierto, bastante larga y complicada, se ha aprendido la gente. Y le ha ocurrido lo que sentenció Manuel Machado: «Hasta que el pueblo las canta,/ las coplas, coplas no son,/ y cuando las canta el pueblo,/ ya nadie sabe el autor». Si preguntas de quién es «Resistiré», te dicen: «Es del Dúo Dinámico». Poco saben que esa maravilla de letra la escribió un cronista deportivo que trabajó con Pedro J. Ramírez en «Diario 16» y «El Mundo»: Carlos Toro Montoro. Autor de muchas otras letras de muy distinto carácter, como «Mamá, quiero ser artista» de Concha Velasco o «Si te vas» de Paloma San Basilio.

Cuentan que a Ramón Arcusa le impresionó la frase de Cela: «El que resiste, gana». Y que animó a Carlos Toro, sobre la música que había compuesto junto con Manuel de la Calva, a que escribiera una letra sobre ese sentido de victoria final de la resistencia.

A la hora de registrar la canción en Autores, la firmaron sólo Manuel de la Calva y Carlos Toro. Ya, como en la copla de Machado, ni se sabe quién escribió esa canción que ahora es un himno de todos y que nos suena en la memoria con los aplausos de los balcones de las 8 de la tarde cada día de este largo confinamiento.

A los destinatarios de esos aplausos de las 8 yo añado ahora a los autores de este «¡arriba los corazones!» del «Resistiré», himno simbólico de las esperanzas y las tribulaciones de esta triste y grave hora.

Antonio Burgos ( ABC )