REUBICAR A LOS IMPUTADOS, NUEVO DESAFÍO DE TORRA

Salvo el Gobierno, empeñado en legitimar a un Govern que no reconoce su autoridad, nadie tiene duda de que Quim Torra tomó posesión del cargo para continuar el proyecto independentista iniciado por Artur Mas y Carles Puigdemont. No ha desaprovechado oportunidad alguna para explicitarlo y declarar que gobierna en nombre del ex president huido de la justicia, porque sus desafíos al Estado, empezando por su falta de respeto institucional al Rey, son cada vez más obscenos.

Tal y como publicamos hoy, desde que accediera al palacio de la Generalitat, Torra ha hecho todo lo posible por incorporar a su equipo o reubicar en cargos públicos a los investigados judicialmente por su participación en el golpe separatista. Intentó sin éxito incluir en su Gobierno a algunos consellers fugados, pero sólo logró colocar a dos investigados por el referéndum ilegal del 1-O, Miquel Buch y Jordi Puigneró.

Estos días, con absoluto descaro, en lo que no puede interpretarse sino como una nueva provocación, ha buscado acomodo para dos ex consellers huidos y afincados en Bruselas, Lluís Puig y Meritxell Serret. Al primero, que ocupó la cartera de Cultura con Puigdemont, lo ha nombrado director del Programa para el Desarrollo de Proyectos Culturales de Ámbito Internacional. A la segunda, ex consellera de Agricultura por ERC, le ha dado el cargo de delegada de la Generalitat en Bélgica.

Además, a Ramona Barrufet, ex diputada de CDC que formó parte de la mesa del Parlament que presidía Carme Forcadell (actualmente en prisión preventiva) la ha nombrado asesora del conseller de Territori, Damià Calvet, para el ámbito territorial de Lleida, Pirineos y Arán. Todos ellos, como los también ex consellersFrancesc Homs (condenado por su participación el 9-N), o Carles Mundó(que espera juicio en el TS por malversación y desobediencia) cobrarán de las arcas públicas, a pesar de haber demostrado su deslealtad institucional.

El Gobierno pudo comprobar el pasado miércoles que la única normalización política a la que aspira el Govern es a la ruptura del pacto constitucional y a la independencia unilateral. De persistir en su desafío, el Gobierno debería tomar medidas efectivas, para evitar, entre otras cosas, que golpistas que se enorgullecen de serlo dejen de cobrar del dinero de todos.

El Mundo

viñeta de Linda Galmor