Reza la RAE, con enunciado objetivo, que cabrón es persona o animal que hace malas pasadas, cuestión que al elemento, subjetivamente, a propósito le viene al pelo.

Que se lo pregunten a la víctima de Errejón quien recibió un patadón porque el parasito de la política, el cuentista de la siniestra, el malabarista de las prebendas, el consejero bolivariano de la ruina venezolana, el podemita decía haber cerrado chiringuito y de noche no trabajaba. Qué vanidad gasta el parásito con los recursos publicos que saquea.

Inexacto el vago con eso del trabajo, más bien vividor del cuento como toda la panda morada, estafadores a todas horas malversando a destajo. A esos que coleccionan causas en los tribunales mal karma los espera con la inmundicia que han sembrado, carroña, buitres, serpientes y escorpiones que pican con ponzoña y terminarán devorándose. Como el niñato Errejón, el cabrón de las malas pasadas, el de las patadas que miente como un bellaco en el Congreso sin saber el majadero que las cámaras le han grabado.
El que va de bueno que no ha roto un plato queda en evidencia como sucio marrano atacando a un indefenso transeúnte, pobre confiado. Que si llega a saber que pedía  autografo al miserable cafre mejor se hubiese quedado en casa apalancado en el catre. No se sabe qué es peor para el admirador frustrado, si la patada salvaje o que se le caiga del pedestal el energúmeno con el que pretendía fotografiarse.
Que es lo que tiene de soberbia crecer en democracia sin dar palo al agua, ser un inmoral colgado de la teta del Estado como la «ireno», el del moño antaño, el monedero y la panda de desharrapados que se inventaron balas de CETME y quema de sedes, por si colaba el engaño de amenazas de ultraderecha en elecciones con la complicidad del Marlasca… Y aquí no ha pasado nada.
Ah, esos votantes de casta ignorantes, confiados de los sanchistas y morados, repetidores de voto, así los arruinen y siembren la cizaña siempre habrá tontos que crean las mentiras de estos delincuentes profesionales con fans incondicionales. Hasta que reciben literalmente la patada de una bestia disimulada, como la del tremendo sinvergüenza Errejón, el animal sin máscara de las malas pasadas, cabrón de la RAE, canalla, miserable, al que esperan en los tribunales.
A ver si miente al juez el pedazo de bestia que poco es la cárcel para encerrarlo: al zoo con los monos que aprenda humanidad y la embestida se la guarde o se la devuelva un orangután. Así sepa lo que se siente cuando un cobarde abusa, chulo deshumanizado, el engendro de Satanás, el cínico aprovechado que por la hoz y el martillo se ha enganchado con las cámaras grabando.
Veremos en España cómo se las apaña pillado con el carrito de los helados, aunque ya estarán pensando en maniobra de despiste por si cuela que es un santo el histrión, un expiatorio chivo del sempiterno fascismo, ya ven, caradura profesional de la coz y el martillo, el de las malas pasadas según la RAE, el nauseabundo cobarde que patea jubilados por la calle…El muy cabrón.
Ignacio Fernández Candela ( El Correo de España )