Ya es casi tarde para arreglar el destrozo que durante estos últimos años han hecho en Televisión Española los responsables políticos de la manipulación informativa que han conseguido conducir a la tele pública a un espacio de insignificancia, en credibilidad y cuota de pantalla.

El arte de barrer para casa tiene sus reglas y una de ellas consiste en hacerlo con inteligencia, cuidar las formas, mantener el estilo que debe caracterizar a una empresa pública de comunicación, no cruzar algunos límites y elegir a profesionales competentes e inteligentes para llevar adelante el proyecto.

El problema de este reciente periodo en el que daba la sensación de que quienes conducían el coche a toda velocidad hacia el precipicio eran Telma y Louise, ha sido la falta de inteligencia de quienes decidieron poner al frente del negocio a una señora mayor que había sido una buena locutora, pero nada más , que una vez subida al coche oficial se dejó rodear de lo más granado de las columnas de activistas en favor del partido único, y salvo algunos excelentes periodistas que mantuvieron la dignidad del oficio, eligieron sin ningún criterio profesional a los mamporreros más zafios del poder.

Insisto en salvar de la pira a periodistas, técnicos y otros profesionales que en otras áreas han hecho un trabajo digno y en ocasiones brillante, pero los autores de este descalabro han ignorado que los experimentos se hacen con gaseosa y no con pólvora.

Por eso le dieron un programa del pequeño prime time de TVE a una metereóloga simplona, doctorada en tópicos, y otro espacio que jamas se había hecho en la televisión pública,a un avezado sectario rodeado de su clan de voceros, que lleva camino de acumular dos despidos por su habilitada en manipular contenidos en favor de la causa.

He leído por algún sitio que Mónica López , después de que la despidieran, ha dicho adiós vomitando desdén, algo que no cuadra con el estilo de la casa, porque en RTVE siempre se mantuvo la educado y la sobriedad a la hora de decir adiós pero no hay que olvidar que los mediocres siempre son fieles a su estilo.

Diego Armario