ROMERÍA GROSERA Y PROCAZ

¿De dónde ha salido toda esta chusma? Es lo que nos preguntamos las personas sencillas, cuando los oímos expresarse a través de las emisoras de radio o por las distintas televisiones que además de escucharlos, tenemos “la suerte” de verles, a ellos como a ellas, sus caretos y su patibulario aspecto.

¿De dónde salieron? ¿lo sabéis ustedes vosotros? Yo tampoco, como creo haber dejado claro, pero no solo estoy ignorante en cuanto de donde han salido los políticos del concubinato político y sus necesarias escurriduras, que también lo soy, me encantaría dejar de serlo, si encontrara algún alma caritativa que estuviera dispuesto a hacerme saber de qué infame galaxia han aterrizado esas gentes, y esas otras que demuestran escasa moral, rara ética y siempre muy continuamente se les ve muy interesadas, en sacar tajada -las mejores, por supuesto- de todo lo que se mueva; si no hay movimiento, se les ve que son expertos en darle cuerda al mono para que baile al son que ellos marcan.

En ese arte, tanto los patrones (con sus excepciones, presumo su existencia), como la clase de tropa (que presumo lo mismo) de la industria de la información, saben darle vueltas a la llave. Y como los cosechadores de aceituna, siempre tienen la lona extendida para recoger lo que caiga.

De dónde habrá sacado esta chusma que anda más preocupada por su imagen del interior del ano, una ley que ensalza la borrachera femenina; llena de chapuzas que, alguien que no serán ellas, tendrá que rehacer. Entre tanto, en el Ministerio de Transición Ecológica y en el Consejo de Seguridad Nuclear, nadie se preocupa de agilizar los permisos para poder poner en marcha, en el Hospital Juan Ramón Jiménez, en Huelva, un dispositivo, donado por la Fundación Amancio Ortega, que permite radiar con mayor precisión -ampliando las perspectivas de curación y disminuyendo los efectos secundarios- los tumores.

Como es notorio -todos hemos visto el cuadro por la tele-, ayer domingo celebraron los rojos y rojas del país, junto a los desinformados mentales de costumbre, el “Día de la Mujer”, con el cambio de eslogan “¡Sola y borracha quiero volver a mi casa!” -algunas hubo que con gusto lo continuaron usando- que, alguna persona inteligente -un infiltrado- transformó en algo parecido a “¡ni borracha ni sola, pero quiero volver a mi casa!”.

A esa romería grosera y procaz, por la gilipollez del “correctamente Político”, que los imbéciles se han sacado de la manga, así les va, a los representantes de Cs, aconsejados por policías, escuchando “democráticos” rugidos, gritos, amenazas y aguantando, con la misma denominación de origen, hijoputescos empujones, se vieron obligados a marcharse, entre insultos del “¡Fuera fascistas!” y “¡floreros fuera!”. Eso se habrían ahorrado de haber seguido el ejemplo de VOX. Como todos los años; está visto que Cs no escarmientan.

No hay nadie, a no ser una bestia parda, que no esté de acuerdo en que la mujer es un ser humano con los mismos derechos y obligaciones que el otro componente de la especie, el hombre. Cada uno con las peculiaridades propias de su sexo.

No existe la posibilidad de la existencia humana con una sola parte, femenina o masculina, de la pareja. Tampoco creo yo que, a no ser una bestia parda, vea en la mujer un ser inferior que sumisamente le asista en todas sus necesidades y si así no se porta, hacerla astillas, como si fuera un objeto inservible.

No hay nadie que no esté de acuerdo en que la igualdad total, lo que es necesario es que los gobiernos se empeñen en ello, y no en charlotadas gilipollescas como la de ayer, que, a partir del lunes, quedará en cuarentena hasta el próximo día 8 de marzo de 2021.

Eloy Mirayo ( El Correo de Madrid )