Con esta frase comenzó el último enfrentamiento bélico, hasta el momento, entre Rusia y España.

Serrano Suñer, Ministro de Exteriores, pronunció estas palabras el 24 de junio de 1941, manifestando después a nuestros soldados que “Vais a defender los destinos de una civilización que no puede morir y contribuir a la fundación de una Europa unida”.

Ayer nuestro Presidente del Gobierno, Señor Sánchez, nos habló del “ataque frontal a Europa y sus principios, hay que frenar la agresión de Rusia, por la unidad europea”.

Pocas diferencias de discurso, si lo leemos detenidamente, mucha diferencia de medidas si leemos la prensa. De enviar unidades militares a expulsar a Rusia de Eurovisión, quitarles la final de copa o dejarles sin Formula I. Pobre Ucrania, sin esperanza, sin vida.

Pero si retrocedemos en el tiempo podremos ver que Rusia está y ha estado siempre muy lejos, pero no por ello suficientemente lejos. Me gustaría recordar algunos temas bélicos habidos entre ambas naciones, que sin ser muchos no debemos dejar en el olvido.

Un regimiento español mandado por el general Juan Kindelan, integrado en el ejército Napoleónico, tras vencer al ejército ruso en la batalla de Bodorino el 7 de septiembre, entra en Moscú con la vanguardia del ejercito de Napoleón, era el 14 de septiembre de 1812.

La siguiente relación fue la estafa-venta en 1818 de cinco navíos y tres fragatas por parte del zar Alejandro a nuestra Armada, que cuando el 21 de febrero de 1818 llegaron al puerto de Cádiz, tenían toda su madera podrida, solamente se pudo salvar una fragata con muy alto coste de reparación. Suponemos que en pago de los servicios prestados.

Podemos hablar de la colaboración rusa con el ejército de la II República que según la Academia de ciencias de la URSS ascendió a 2.064 personas de personal técnico (Pilotos, tanquistas, asesores militares, comisarios políticos etc.) y 806 aviones, 362 carros de combate, 1.555 piezas de artillería etc., pagándose por ello 510 toneladas de oro fino. Curiosamente ningún ciudadano soviético fue voluntario en las Brigadas Internacionales.

Tras ello los soldados de la división Azul, en número de 47.000 voluntarios lucharon en Rusia en la II guerra Mundial.

En estas fechas unos 800 soldados españoles se encuentran en el entorno del conflicto ruso-ucraniano, ahora parece más cerca por los medios bélicos a utilizar, los nuestros son escasos al lado de los rusos, pero siempre nos quedará el último cartucho.

Carlos Zarco ( El Correo de España )