España 50.

Pedro Sánchez presenta el próximo jueves la estrategia (la tragedia griega) nacional a largo plazo en la que han colaborado académicos de más de 30 universidades y firman 100 autores (extras).

Esa secuencia, Pedro Sánchez –si, este Sánchez, este- haciendo de futurólogo salvador de nuestra “pequeña humanidad, más acá de los Pirineos”, es inconcebible que sea la escena final del filme.

No se puede intelectualmente aceptar, con los actuales antecedentes –tres fechas alejándose en el futuro, asegurando que se llegaría al 70% de españoles vacunados-, algo que con alto porcentaje de posibilidades pudiera resultar tremendamente horroroso para nosotros, los muy sufridos espectadores, tener que aguantar durante los próximos 29 años, a tal Productor, director y actor, interpretando al heroico líder carismaticón del mal que, sin haber vencido al bueno –es el individuo que con menos meritos, junto a Zapatero, y menos escaños propios ha llegado a lo más alto de la política nacional- tendría en lo alto de la torre de su palacete secuestrada a la doncella bella de este Mundo (España).

Ahora lo que nos queda por saber, y no son pelos de gorrino que se cogen a puñados, es el coste de todos esos “extras”, contratados –ya nadie colabora románticamente por el simple beneficio del éxito compartido con el resto de la humanidad- exprimiéndose el cerebro haciendo cálculos y mediciones, intentando hallar, entre todas, la mejor manera de ir construyendo año a año, los a cada paso más cómodos peldaños de la “mágica escalera“ que permita a los españolos, españolas, españoles, y a los demás habitantes de todas las razas y sus distintas etnias que existen originarios de todo el Mundo que vivan sobre esta vieja piel de toro, trepar y trepar; escalón a escalón -29 años- hasta lograr locos de alegría el gozo, justo a los pies de su “Sanchezmán”, de haber alcanzando la terrenal “Glorietta”; el absoluto “Estado del Bienestar” por Él, prometió, ante la duda general.

¡Vete a la mierda! No tenemos para pan y si tenemos para fotos pornográficas.

Hace falta ser tuercebotas; con un país punto menos que en bancarrota; con un paro escalofriante; con una tremenda desaparición de empresas de todo tipo; con una deuda imposible de saldar, en vez de poner todo empeño en encontrar el modo de mejorar lo actual -¿a quién quiere engañar, que no le conozca?- se calza el señuelo –todo el mundo se ha hecho eco de ello- de lo que con su aportación será España “pá yá” de los felices años 50, del presente siglo.

¡Claro que ha de haber millones de españoles que  piensen que eso es otra de las gilipolleces; ocurrencias de mucho ruido y poco seso como siempre son esas tantas con las que se nos tiene acostumbrados a convivir!

Y quizás sean muchos millones más de los que se podría pensar… desde la cueva de Ferráz.

Eloy R. Mirao ( El Correo de España )