¿ SALVARÁ SÁNCHEZ AL CHICLE ?

Hace tiempo que el PSOE no se refiere a la prisión permanente revisable. Concretamente, desde que Sánchez llegó al Gobierno merced a una moción de censura. En su día, en cambio, cuando el PP utilizó su mayoría absoluta en el Congreso para aprobar esta abrumadora demanda social, la cosa fue muy distinta.

En ese lejano marzo de 2015 la bancada socialista puso el grito en el cielo, acusó a los populares de estar conculcando el sacrosanto derecho de los criminales a la reinserción y se apresuró a recurrir la ley ante el Tribunal Constitucional, cuyo dictamen todavía estamos esperando.

Sus señorías son muy dadas a perder en algún cajón oscuro las «patatas calientes» que afectan a alguno de los dos grandes partidos políticos, cuando estos cambian de parecer y no quieren que se les dé la razón en un asunto de principios susceptible de perjudicarles electoralmente.

Solo así se explica que el recurso presentado por el PP contra la ley del Aborto de Zapatero esté durmiendo el sueño de los cobardes nada menos que desde 2010 y éste, planteado por los del puño y la rosa para rescatar de la cadena perpetua a individuos como el Chicle, vaya camino de los cinco años sin que el tribunal se pronuncie.

¿Existe mejor modo de eludir posicionarse en un asunto espinoso que esconderse bajo las togas de los magistrados, al mismo tiempo que se les instruye discretamente para que se abstengan de tomar una decisión u otra mientras no esté claro cuál es la que más conviene al recurrente?

Rajoy pasó por La Moncloa y por Génova sin tener que mancharse las manos con un asunto que le causaba una infinita pereza y Sánchez está atrincherado tras una resolución llamada a seguir mucho tiempo pendiente porque lo peor que podría sucederle ahora sería que el TC acogiera favorablemente su petición y lo convirtiera en el salvador del asesino de Diana Quer.

José Enrique Abuín, un depredador peligroso con un historial delictivo aterrador, será recluido en una cárcel de por vida (a menos que demuestre fehacientemente haberse rehabilitado, cosa harto complicada dada su trayectoria vital) gracias a que el PP tuvo el valor de oponerse al pensamiento políticamente correcto y adoptar una medida que la ciudadanía reclamaba a voces.

Al igual que él, otros delincuentes de su calaña, violadores homicidas multireincidentes, terroristas, asesinos de niños y demás ralea criminal, cumplen idéntica pena o se enfrentan a ella ante el juez, para alivio de las personas de bien, por más que la actual mayoría Frankenstein llamada a respaldar al Gobierno haya dejado muy clara su posición contraria a encerrarlos permanentemente.

Estos autoproclamados «progesistas», encabezados por un PNV impaciente por liberar a los pocos etarras condenados a penas largas que aún están presos, estiman que la prisión permanente, aunque revisable, es demasiado severa. Su empatía está con los agresores antes que con las víctimas, muy en línea con lo que ha sido desde hace décadas la doctrina oficial de la jurisprudencia española.

A esas mentes biempensantes les ofende que el Chicle no vuelva a ver la luz del sol, pero no nos brindan soluciones alternativas para librar de sus garras a futuras presas, sencillamente porque no existen. Se vé que Pedro Sánchez se ha caído del caballo y asumido al fin esta cruda realidad, o simplemente quiere evitar seguir cayendo en las encuestas con propuestas tan impopulares como la derogación de esta ley. Sea como fuere, la prisión permanente ha dejado de importarle… gracias a Dios.

Isabel San Sebastián ( ABC )