Al fin Pedro Sánchez dijo algo creíble en una entrevista televisiva al reconocer que el Gobierno revisará a la baja la expectativa de crecimiento de nuestra economía.

El presidente, con todos sus ministros haciendo malabarismos para no contradecirle, nunca había admitido que el 7 por ciento de crecimiento de PIB que había calculado era inviable.

Decensas de organismos nacionales e internacionales, gabinetes de estudios y expertos economistas lo habían advertido.

Pero solo cuando Europa ha exigido realismo a Sánchez es cuando ha rectificado porque los fondos europeos están en juego.

Aun así habló de «crecimiento robusto» para España. No es cierto. Y también se reafirmó en su pertinaz error de no rebajar impuestos en plena fase inflacionista.

Al Gobierno le interesa recaudar con la eterna coartada de los servicios públicos.

Y ni una sola autocrítica a su gestión. La culpa, de la guerra…, como si antes España no se hubiese estancado ya, y como si no padeciésemos inflación desde septiembre.

ABC