SÁNCHEZ CON TRADUCTOR

La vida va volviendo. Pero Sánchez le ha cogido el gusto a su sermón dominical. Se pierde la cuenta de las emisiones, pero no bajan de quince. Este empacho televisivo, instaurado con la coartada de la epidemia, plagia un principio básico en el manual de resistencia de los autócratas latinoamericanos: el caudillo debe adoctrinar al pueblo mediante largas peroratas televisadas.

Es una técnica burda, pero funciona y la han importado. Las sesiones van además como una seda, porque si nos abstraemos del corporativismo, hemos de reconocer que la profesión periodística española deja bastante que desear.

Salvo raras excepciones, las preguntas son tan amables que las podría haber escrito el propio Sánchez. Por ejemplo, en las dos últimas sesiones nadie ha osado preguntarle por el escandaloso caso de nepotismo a favor de su mejor amigo.

Viendo el Nodo del Gobierno casi se echan de menos unos subtítulos que vayan explicando la verdad de lo que el mandatario dice. Unos ejemplos de ayer:

-Sánchez alardea de que España abrirá sus fronteras el 21 de junio. Traductor: Sánchez, que se estaba cepillando el sector turístico al empecinarse en un cierre de fronteras más largo, se ve forzado a rectificar y adopta la fecha del resto de la UE (la portada de ABC del viernes denunciaba el problema).

-Sánchez adopta un tono patriótico. Reclama «por el bien de España, unidad política y patriotismo». Traductor: en la misma rueda de prensa, confirma imperturbable que el mes que viene reunirá la mesa para la autodeterminación de Cataluña que mantiene con Torra y ERC.

-Sánchez, con ojillos de cordero degollado, advierte a la oposición de derecha «y ultraderecha» que «los muros no son solución» y que «sobran el odio, el insulto y la provocación». Traductor: PSOE y Podemos están acusando a los partidos de derecha de golpistas y en pleno estado de alarma, la gran Adriana Lastra calificó a Casado en el Congreso de «indigno, inútil, indecente y desleal». Iglesias sale a provocación diaria.

-Sánchez, con rostro beatífico, habla de escrupuloso respeto a la justicia en el caso 8-M. Traductor: por eso ha purgado a la cúpula de la Guardia Civil por investigar el tema y por eso lanzó a la Abogacía del Estado y la Fiscalía a presionar a la juez.

Sánchez anuncia triunfal un plan para relanzar el turismo y otro para la automoción. Traductor: intenta corregir el desvarío de un Gobierno empecinado hasta ahora en estigmatizar a los empresarios, inane y torpe ante el cierre de Nissan y Alcoa y que llegó a denigrar al sector turístico por boca de un ministro, Garzón.

Sánchez tuvo además un rapto poético: «Un aforismo oriental nos recuerda que ante una tempestad puedes levantar una valla o un molino. Los muros no son la solución», declamó con esa vocecilla cordial/envolvente que adopta en estos mítines. Los que preferimos el pensamiento clásico occidental también manejamos citas.

Por ejemplo, esta de Descartes: «Es prudente no fiarse por entero de quienes ya nos han engañado una vez». O este aviso que le deja Aristóteles de cara a futuras elecciones: «El castigo al embustero es que no será creído cuando diga la verdad».

Luis Ventoso ( ABC )