SÁNCHEZ COPA LAS ESTRUCTURAS DEL ESTADO CON ALTOS CARGOS DEL PSOE

Más de una veintena de miembros de la Ejecutiva del PSOE ha terminado ocupando puestos de relevancia en diferentes niveles de la Administración tras la llegada de Pedro Sánchez a la Presidencia del Gobierno, algo que ha derivado en que la actividad propia de la formación haya brillado por su ausencia desde comienzos de junio. Pero la parasitación de la Administración por parte de las filas socialistas trasciende al ámbito de la actual dirección y alcanza a antiguos dirigentes socialistas.

En la esfera política destaca especialmente el nombramiento de José Félix Tezanos como director del CIS. Histórico integrante socialista, muy próximo a Alfonso Guerra en los años 90, Pedro Sánchez lo encumbró a su más alta responsabilidad -tras ganar las primarias en 2017 y designarlo como secretario del área de Estudios y Programas del PSOE- como director del CIS. Tras una semana de incertidumbre, Tezanos renunció de manera temporal a sus funciones en la dirección. Pero haber sido el demoscópico de cabecera de Ferraz, con claros sesgos a favor del PSOE en sus anteriores estudios privados que luego se demostraron muy divergentes de la realidad, ha supuesto un duro golpe para la credibilidad del Centro de Investigaciones Sociológicas.

Pero su nombramiento no ha sido el único que ha escandalizado. Óscar López ha sido designado como nuevo presidente de Paradores. Cercano a Sánchez en su primera etapa y número tres del partido durante el mandato de Alfredo Pérez Rubalcaba, su nombramiento ha sido blanco de críticas de la oposición porque López no es un experto en política turística y porque su nuevo salario asciende a 180.000 euros al año. Pero a la vez se ha interpretado dentro del partido como un castigo político porque López no acompañó a Sánchez en su campaña para recuperar la secretaría general. Se le considera una de las mentes más preparadas del partido y que ahora ha sido relegado.

De los nombramientos de Pedro Sánchez tras acceder al cargo alguno de los más polémicos son los que situaron a Pablo Zuloaga y Diego Conesa, líderes regionales del partido en Cantabria y la Región de Murcia, como delegados del Gobierno en sus respectivas autonomías. Algo que se interpreta sin ninguna duda como un intento de suplir su falta de relevancia pública de cara a las elecciones autonómicas de mayo de 2019, en la que ambos serán candidatos autonómicos. Sánchez también utilizó las delegaciones de gobierno para lanzar un mensaje a la interna. En Valencia y Castilla-La Mancha impuso nombres sin consultarlo con los presidentes autonómicos, y en Andalucía eligió para el puesto a un miembro de su Ejecutiva e histórico rival de Susana Díaz, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis. Uno de los fieles en los días duros del sanchismo y que se quedó fuera de los puestos de Gobierno.

Las empresas públicas

La cúpula de las principales empresas públicas se han llenado de personas de confianza de Pedro Sánchez tras su llegada a la Moncloa. El último caso ha sido el nombramiento de Jordi Sevilla como presidente de Red Eléctrica Española (REE), el operador del sistema eléctrico español. Sevilla cuenta con una larga experiencia en el PSOE, donde ha sido desde ministro de Administraciones Públicas (2004-2007), asesor del grupo parlamentario socialista en el Congreso (1998-2000) y secretario de Política Económica y Ocupación de la Comisión Ejecutiva Federal.

En esta legislatura, Sevilla incluso sonó como posible ministro esta legislatura, un cargo por el que iba a cobrar casi ocho veces menos respecto a los 546.000 que percibirá como presidente de Red Eléctrica. Finalmente fue elegido para dirigir un grupo para mejorar la eficiencia de las Administraciones Públicas. Precisamente, como ministro del ramo aprobó el Estatuto del Empleado Público que preveía remuneraciones por rendimientos entre los funcionarios y regular la figura del directivo público. Ahora él lo será y podrá predicar con el ejemplo.

Más allá de Red Eléctrica destaca el nombramiento de Juan Manuel Serrano, antiguo jefe de gabinete de Pedro Sánchez hasta su llegada al Gobierno, y que hora ha sido nombrado presidente de la sociedad estatal de Correos y Telégrafos. Serrano es uno de los creadores de la figura de Sánchez. Leal a él desde 2014 y de los pocos que siguió su lado tras su defenestración en 2016. Ahora el presidente del Ejecutivo ha premiado su lealtad con un cargo por el que recibirá más de 190.000 euros. Pero a la vez su nombramiento supone apartarlo de lo que él tanto ambicionaba; haber seguido junto al presidente después de haberlo acompañado hasta La Moncloa. Uno de los principales retos de Serrano al frente de la sociedad estatal será conseguir la paz social con los sindicatos, que han celebrado varias movilizaciones en las últimas semanas.

Dependencia de Fomento

Por su parte, Isaías Táboas ha sido escogido por el Gobierno para dirigir Renfe. Secretario de Estado de Infraestructuras de Fomento con José Blanco y fue número dos de la Generalitat cuando esta estuvo presidida por José Montilla, afronta el desafío de la liberalización del transporte de viajeros en tren, prevista en toda la UE para finales de 2020. Un proceso que abrirá el monopolio del operador ferroviario a la competencia.

Mientras, los mandos de AENA han recaído en un exportavoz del PSC: Maurici Lucena. Economista de profesión, el nuevo presidente del gestor aeroportuario ha decidido por el momento mantener al completo el plan estratégico que García-Legaz perfiló escasas semanas antes del cambio de Gobierno, que pasaba fundamentalmente por impulsar la internacionalización de la compañía (Japón es uno de los destinos predilectos) y mantener el desarrollo inmobiliario perfilado en Madrid-Barajas Adolfo Suárez y Barcelona-El Prat. Y es que el carácter de cotizada de la empresa pública, que está participada al 49% por inversores privados, la hace especialmente vulnerable a los cambios. Con todo, AENA cuenta con una robusta posición financiera y ganó 1.232 millones de euros en 2017.

También Adif está concentrando sus esfuerzos en este responder a esta apertura. En el caso del administrador de las infraestructuras ferroviarias españolas, sin embargo, el Gobierno ha optado por mantener una línea continuista, designando presidenta a Isabel Pardo de Vera, número dos del hasta el momento primer ejecutivo de la empresa pública, Juan Bravo. Un relevo con el que el Gobierno espera reducir los números rojos de esta empresa estratégica, que perdió 200 millones de euros en 2017. Otros nombramientos sonados han sido el de Vicente Fernández, hasta el momento interventor general de la Junta de Andalucía, como nuevo presidente de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), en sustitución de Pilar Platero. Hombre de confianza de la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, tiene experiencia en el sector público empresarial, al haber presidido la Agencia Andaluza de la Energía.

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