SÁNCHEZ DEBE ACLARAR EL JUEGO DE IGLESIAS

Pablo Iglesias aclaró ayer que no es un «delegado del Gobierno» y que el objetivo de la gira de contactos que inició en la cárcel de Lledoners con Oriol Junqueras y continuó, vía telefónica, con el ex presidentPuigdemont, consiste en «abrir espacios de diálogo» para conservar la mayoría que posibilitó la moción de censura y evitar «un giro reaccionario».

Es obvio que ni en las dos conversaciones anteriores ni en la de ayer con Urkullu se habló seriamente de los Presupuestos, cuestión en la que España, supervisada por Bruselas, se juega su credibilidad. De haberlo querido así, la reunión la habría tenido con Andoni Ortúzar, presiente del PNV.

Pero en realidad a Podemos no le preocupa la estabilidad de nuestra democracia. De hecho, con la elección de sus interlocutores no hace sino desafiar al Estado de derecho, convirtiendo en actores políticos a un presunto golpista, en prisión preventiva por orden del Supremo, y a un político fugado para no tener que responder de graves delitos.

Como es habitual en él, Iglesias juega a ocupar el centro de la escena política aprovechando que el presidente del Gobierno ha optado por estar siempre de viaje. Pero Sánchez debería aclarar si en su ausencia ha delegado en Iglesias la misión de mantenerlo en La Moncloa.

El Mundo