De nuevo Madrid vuelve a convertirse en la coartada de los partidos independentistas y de la izquierda para penalizar a sus votantes por el mero hecho de haberse convertido, junto a Galicia y Andalucía, en la punta de lanza electoral del PP.

Ayer, el lendakari vasco, Íñigo Urkullu, arremetió contra lo que denominó ‘dumping fiscal’ de Madrid por sus continuas rebajas de impuestos.

Y Podemos presentó una enmienda a sus propios Presupuestos para imponer una tasa mínima obligatoria del impuesto de patrimonio, toda vez que las comunidades del PP lo están bonificando hasta anularlo de facto.

Pero ni Madrid incurre en deslealtad tributaria con ninguna autonomía -allá cada cual con su usura fiscal y sus votantes-, ni Urkullu debería tener motivo de queja, ya que goza del cupo como un privilegio fiscal que nadie más disfruta en España.

Si el único recurso que tiene la izquierda es castigar el bolsillo de los votantes de la derecha, es porque los sondeos le van mucho peor de lo que se dice.

ABC

viñeta de Linda Galmor