SÁNCHEZ DESERTA DE ESPAÑA

La voluntad de Sánchez de perdurar a cualquier precio ha podido rebasar una línea de imposible retorno al afrentar a la milenaria nación cuya Presidencia ostenta. Carece de otro horizonte que no sea atrincherarse en La Moncloa. Ni siquiera la Constitución entraña un dique de contención.

Tal descomedimiento actualiza aquel categórico artículo de Silvela de 1898, a los cuatro días de protocolizarse la pérdida de Cuba y Puerto Rico, donde censuraba acremente a quienes estaban dispuestos «a sacrificar la última peseta y derramar la postrer gota de sangre… de los demás».

Antes como ahora son esos «varones ilustres» que aman la vanidad y van tras la mentira.

Francisco Rosell ( El Mundo )