SÁNCHEZ, EL LADRÓN DE CUERPOS

Urge un relator. No de lo acontecidoayer en la Plaza de Colón, que los tendrá épicos, heroicos, emocionados y también, ciegos, sordos y taimados. Que cada cuál elija el suyo. Seguirá faltando ese que narre lo que lleva ocurriendo en el PSOE desde los tiempos de Zapatero y su tripartito, primera probeta del tóxico brebaje que ahora administra el doctor fraude en dosis letales para siglas centenarias.

Hace falta que el socialismo encuentre el Miles Bennell que se enfrente a la invasión de ultracuerpos que amenaza con convertir Ferraz en la Santa Mira que fabuló Jack Finney en «The Body Snatchers» y a sus inquilinos en vainas de las esporas del sanchismo.

Falta algo más que un vídeo de Felipe González, un diagnóstico afilado de Alfonso Guerra, el quejío sin hondura de Emiliano García-Page o la protesta apenas susurrada por algunos ministros del gobierno nunca más bonito. No será suficiente porque Sánchez tiene claro su objetivo y nosotros que no reparará en nada ni nadie para conseguirlo: resistir hasta engordar su currículum de expresidente tanto como necesite para poder tarifar sus futuras conferencias, que barrunta internacionales.

Le faltarán unos cuantos tours internacionales, quesu escriba Irene Lozano pergeñe un nuevo capítulo a su «Manual de Resistencia», más bien de supervivencia, convirtiendo a los manifestantes en hordas de fascistas que intentan en vano asaltar los gruesos muros del socialismo y que su «community manager» Iván Redondo sature el Instagram de fotos del líder a lo JFK.

«Queda para la esperanza que nadie oyó en Colón soflamas contra el socialismo y sí el clamor de miles de asistentes contra el sanchismo»

Nada hay más triste que constatar que lo que hoy ocurre en el PSOE no es la cosificación de parte de los españoles, su caricatura falsaria en extremistas salidos de no sé qué madrigueras que afortunadamente quedaron selladas por décadas de ejercicio democrático y convivencia al abrigo de la Constitución. Lo desolador es la confirmación de que el PSOE tristemente sí se ha movido para salir en una foto que amenaza con dejarles fuera de los límites constitucionales.

Porque hoy el partido no se debate entre la socialdemocracia o el jacobismo montaraz del podemismo. Fruslerías ante la demolición de un partido hasta sus basamentos. La aluminosis que requiere una intervención radical que saje el cuerpo gangrenado, que expulse las esporas contaminantes que le están dejando sin alma. Si para ello hace falta un acto de contrición en forma de derrota en las urnas, bueno será para todos y en especial para quienes después de lo que están padeciendo en Ferraz aún siguen conservando el carné socialista.

Cuánto más tarden en rebelarse, más complicado será volver a erigir las siglas hoy derruidas. Si Sánchez se atrinchera tras su camaleónica conciencia es porque no ha superado el trauma de verse un día como aquel en que tuvo que hacer las cajas de su despacho apenas disfrutado y volar camino de tierras californianas para buscar consuelo en brazos de amigos, quienes dieron refugio a un secretario general expulsado en busca de sustento para su anoréxico currículo.

Ahora que ya lo ha engordado a golpe de Falcon seguro que tendrá algún ignoto y poco exigente think tank en el que recalar. La tarea hercúlea me da que será la del PSOE postsanchista. Reconstruir su asaeteada credibilidad, enfrentarse a quienes como Sánchez y antes Zapatero se empecinaron en convertirlo en marca blanca de ideario amoldable a las necesidades de unos dirigentes empecinados en seguir en el machito aunque para ello tuvieran que vender su alma a una miríada de diablos.

Queda para la esperanza que nadie oyó en Colón soflamas contra el socialismo y sí el clamor de miles de asistentes contra el sanchismo. A ese tablón deberían aferrarse los náufragos de Ferraz. Con Sánchez ya nada, sin él, todo. Eso, o simples vainas de cuerpos que les deberían ser extraños.

Agustín Pery ( ABC )

viñeta de Linda Galmor