SÁNCHEZ, ENROCADO

En su entorno carecen de dudas. Pedro Sánchez se enrocará, resistiendo hasta el límite. Si puede, no convocará elecciones generales hasta el año 2020. Los debates parlamentarios sobre la tesis fugitiva emborronarán su imagen. El presidente, sin embargo, permanecerá impávido sin desviarse de su hoja de ruta. Cristina Cifuentes o Carmen Montón dimitieron por decencia política. Sánchez no lo hará. Si el baldón de la tesis termina en el Tribunal Supremo, el líder socialista resistirá desplegando todos sus medios, que no son pocos, para llegar a la primavera del 2020, antes de que los magistrados sentencien.

Tras ser expelido de Ferraz por Felipe González, los analistas más sagaces le consideraron un cadáver político. Con más moral que el viejo Alcoyano, Pedro Sánchez aguantó el diluvio y, contra todos los pronósticos, ahí está, a pesar de haber perdido dos elecciones generales con el peor resultado del PSOE.

El que a moción de censura mata, a moción de censura puede morir. Puede, pero no parece posible, sin embargo, que una maniobra de ese género prospere. Sánchez cuenta con 180 escaños, los 89 que él aporta, con el PNV. Y los 91 gestionados por el copresidente Pablo Iglesias. No será fácil que la oposición parlamentaria pueda derrotarle porque Sánchez irá haciendo todas las concesiones que considere necesarias para mantener el apoyo del que ahora disfruta.

El pasado 11 de julio, escribí en esta página que el presidente acercaría a los presos catalanes, les gestionaría después su libertad provisional y, tras las condenas, les otorgaría el indulto. A cambio, el beneficio de los votos secesionistas en el Congreso. Dentro de año y medio es posible que le sacuda un gran fracaso electoral pero, a la vista de las últimas encuestas, también podría ocurrir que mejorara y, aprovechando alguna circunstancia política, recupere lo que el PSOE nunca debió perder.

A Pedro Sánchez, en fin, no hay quien le despegue de la silla curul de Moncloa. No es un presidente de Gobierno. Es un actor que representa el papel de presidente en la farsa política que vivimos. Y alargará cuanto pueda las representaciones porque le pirra la función y todo aquello que envuelve el ejercicio presidencial. Hará, en fin, lo que sea necesario para continuar avanzando sobre la cuerda floja hasta arribar a la primavera del año 2020.

Luis María Anson ( El Mundo )

viñeta de Linda Galmor