SÁNCHEZ:  LA SEDA POR EL PERCAL

Según los jueces del Tribunal Supremo el procés no fue un golpe de Estado, sino un happening, una performance para engañar a España. Los separatistas primero engañaron a la gente, no de uno en uno, sino de cien mil en cien mil, y ahora siguen en la idea de que pueden dominar a quien encabronan; terminarán invadiéndonos.

Los ropones han condenado a los barandas del supremacismo a muchos años en Vila Paquita y el teatro de la provocación continúa en la calle. Torra, el racista con esa jeta, se ha crecido y ha dicho en la ofrenda a Companys en Montjuic que él ya ha sobrevivido a dos presidentes españoles; ha prometido todo lo que hicieron, lo volverán a hacer. La función durara hasta que el Estado apague las luces.

Los expertos, politólogos y cabezas de huevo explican que Cataluña no es Hong Kong donde las manifestaciones pueden durar un siglo; aquí se cansarán pronto; ya había señales de desmovilización. «Las elecciones clave para Cataluña -me dicen- no son las del 10-N, sino las de marzo, donde habrá nuevas opciones y es muy posible que ya no ganen los independentistas».

Los del tsunami democrático han organizado la marcha sobre Barcelona, al estilo de la de Roma, aunque sin palos; se están atacando las estructuras básicas, lo que le daría excusa a Pedro Sánchez para aplicar la Ley de Seguridad Nacional.

La sentencia, en vez de acojonarlos, los ha hecho valentones. «La sentencia ha sido de mínimos, -explica un alto funcionario- pero suficiente para demostrar que el Estado sigue firme. El teatro continuará y es muy difícil cerrarlo porque no se puede meter a 30.000 personas en la cárcel».

No existe ningún partido que no tenga sus energúmenos. Van a salir en la campaña electoral con la pancarta de Cataluña y el discurso fanatizado. La mejor política no es la mejor justicia, y ese descubrimiento agitará el debate electoral. Está lejos la república catalana, pero está en carne viva el fanatismo ante el motín.

Podemos cree que lo de Cataluña cada vez pinta peor y ha recuperado su pancarta del referéndum que le va a dar pocos votos fuera de Cataluña. El PSOE va ser el partido de ahora, España.

Pedro Sánchez ha cambiado la seda por el percal; ha dejado el capote del paseíllo, ha cogido el de brega para dar la larga cambiada de la cumbre de Pedralbes al 155. El político acusado de pactar con los separatistas amenaza ahora con medidas duras contra el secesionismo, con su lema Ahora Gobierno, Ahora España, y Franco en parihuelas, pero no hay que creer palabra alguna hasta después del 10 de noviembre.

Raúl del Pozo ( El Mundo )