Sánchez,en los CR

El candidato del PSOE a formar Gobierno tras la moción de censura contra Rajoy que se debatirá a primeros de junio ya ha dicho que no piensa negociar lo único que, por decoro personal y de partido, y por evidentísimo interés nacional, debería negociar: el apoyo de Rivera para convocar elecciones generales apenas sea investido presidente. Conseguiría así su gran aspiración, que es la de ser ex presidente, siquiera por un día, y como la vida da muchas vueltas, y la política, volteretas, tal vez lograra serlo alguna vez, solo o en compañía de otros, un par de años. Zapatero era así y se tiró siete.

Lo que ZP nunca intentó fue gobernar contra media España y también contra el PSOE. Campechano respaldó su pacto con la ETA (“si sale, sale”, dijo, aleccionado por el corinocineasta Javier Ayuso) pero tras liquidar, Cebrián mediante, a Redondo Terreros y el pacto de los constitucionalistas en el País Vasco, todo el PSOE fue Eguiguren y ZP resucitó a la ETA para liquidar la Transición a través de la Ley de Memoria Histórica.

Lo recuerdo porque el camino de Sánchez a La Moncloa pasa por la República Confederal con derecho a independencia para todos sus pueblos, que es es el precio del apoyo a su investidura de racistas catalanes y vascos, golpistas irredentos y terroristas sin arrepentir, apoyados por la asamblea inmobiliaria de Villa Tinaja. Es como si Sánchez entrara en los CDR del nazi Torra, los SA del Prusés que atacan a pedradas las casas de los concejales de Ciudadanos y siembran de cruces amarillas las playas catalanas. El 3% será el símbolo de la lucha anticorrupción.

Cuando Sánchez intentó la investidura a toda costa, juntando a toda la casta política delictiva y anticonstitucional, el PSOE lo echó antes de que se cargara España, y, de paso, al partido. Sin embargo, con el apoyo de La Sexta y toda la basca antisistema -como el nazi Torra-, volvió a Ferraz. Y ahora vuelve a las andadas. Susana Díaz lo apoya para que se hunda en la ciénaga de sus apoyos peneuvistas, nazitorras y bildutarras. Pero existe el peligro evidente de que, números en mano, pueda gobernar en coalición con los peores enemigos de España -que ya han anunciado que impondrían el cambio de régimen- al menos hasta pasadas las elecciones de mayo de 2019. Para entonces, de la Nación y la Constitución no quedan ni los rabos.

Federico Jiménez LoSantos ( El Mundo )

viñeta de Linda Galmor