El Gobierno socialista de Castilla-La Mancha y algunos ayuntamientos madrileños gobernados por el PSOE desmontaron ayer de un plumazo el argumentario del Gobierno contra la declaración de Madrid como zona catastrófica.

Lo que empezó siendo un «no» taxativo a la petición del alcalde de Madrid y de la presidenta de la Comunidad, ambos del PP, se ha matizado en las últimas horas porque también el socialista Emiliano García-Page parece ser consciente de que los daños ocasionados no son puntuales, sino de profundo calado, y el retorno a la normalidad tras la inmensa nevada requerirá necesariamente de ayudas gubernamentales.

La izquierda ya no podrá alegar que el PP en Madrid ideologiza una tormenta con tal de desgastar a Sánchez.

Al revés, será Sánchez quien deba tomar conciencia de la entidad de los desperfectos y de la parálisis que están sufriendo estas dos comunidades. Ya va tarde.

Lo deseable, a estas alturas, es que no lo haga mal también tras haber infravalorado la evidencia.

ABC

viñeta de Linda Galmor