SÁNCHEZ, PURO TEATRO

Conviene ser realistas. Todo ha sido fruto de una deriva irracional e irresponsable de Pedro Sánchez por más que todos los partidos se culpen entre sí

La segunda ronda de contactos mantenida por el Rey con los distintos partidos permitió constatar ayer que Pedro Sánchez no tiene los apoyos necesarios para ser investido presidente y que España se ve abocada de nuevo a disolver el Parlamento y a convocar otras elecciones.

A la vista del grotesco espectáculo político ofrecido ayer, Don Felipe ni siquiera ha considerado razonable impulsar una nueva sesión de investidura o prolongar los plazos para mantener tensionadas a las instituciones. No era hora de seguir con la impostura, sino de hablar claro.

La de Sánchez desde la noche electoral de abril es la historia de un fracaso personal. Es la historia de un juego inane de tacticismo puro que permite concluir que el presidente en funciones jamás pretendió constituir Gobierno con su raquítica mayoría de 123 escaños, y que siempre manejó la opción de acudir a las urnas como mejor alternativa para él, que no para los españoles.

Desde el 10 de noviembre, cuando se abran las urnas, los españoles no merecerán más desprecios de la clase política, ni más agravios de un multipartidismo egoísta e incapaz, cerril en sus empeños tácticos y despectivo con sus votantes. Incluso los tiempos deben cambiar y acelerar la formación de Gobierno sin falta.

El tono mitinero de Sánchez anoche debe poner a los españoles en guardia. Y especialmente al centro-derecha, que por desgracia parece pertinaz en su fractura, incisivo en sus errores e incapaz de aunar esfuerzos bajo el proyecto de «España Suma», que hoy sería una necesidad y la única alternativa frente al previsible triunfo de la izquierda. Convocadas ya las urnas, el 10 de noviembre no debería ser otra oportunidad perdida para la derecha.

ABC

viñeta de Linda Galmor