SÁNCHEZ TOPA CON RUTTE

La romería de Sánchez a La Haya para tantear al primer ministro holandés con vistas al fondo de reconstrucción por la pandemia se ha saldado, de momento, con un jarro de agua fría. «Encuentre una solución dentro de España», ha dicho Rutte, inflexible en su postura, advirtiendo al presidente español de que la negociación no va a ser fácil. Y menos tras la derrota de Calviño.

Desde que empezó el diálogo para articular el mecanismo de rescate comunitario -cuya aprobación requiere la unanimidad de todos los socios- se ha evidenciado una brecha entre los países del norte y los del sur sobre el esfuerzo económico que Bruselas debe soportar para ayudar a los 27.

Los mal llamados países frugales, comandados por Holanda, han exhibido firmeza en su apuesta por una reducción de la cuantía inicial, pues consideran que, pese a lo excepcional de la situación, se les está pidiendo a algunos países un sobreesfuerzo para suplir la deficiente gestión económica de otros, entre los que cuentan a España

Y es que aunque el mundo entero se ha paralizado por la Covid-19, el impacto en las cuentas no será el mismo para todos. A España esta crisis le ha cogido con los deberes sin hacer porque el Gobierno, en lugar de consolidar la buena herencia económica recibida, se ha dedicado a abrir el grifo del gasto público con fines electorales sin avanzar en las reformas estructurales pendientes. Y de ahí viene la reticencia de Holanda.

Tan cierto es que la UE nació para responder solidariamente a crisis como esta como que toda ayuda debe ligarse a una exigencia, beneficiosa para todos: la de poner orden en las cuentas nacionales auxiliadas.

El Mundo