Pedro Sánchez solo le gustaba la transparencia cuando lideraba la oposición y pretendía transformar su insoportable demagogia en un mérito electoral.

Eran los tiempos en los que hablaba de regeneración de la política, de libertades, de ejemplaridad, de lucha contra la corrupción… de todo aquello que hoy no practica.

De hecho, ahora que ya es presidente del Gobierno ha olvidado todo aquello que se comprometió a hacer años atrás, cuando presentó con amplia fanfarria propagandística un «portal de transparencia» en el PSOE que ese partido jamás ha llegado a cultivar.

Ese portal es hoy un páramo baldío en el que no constan datos alusivos a gastos, altos cargos, sueldos o incompatibilidades, por ejemplo.

No es novedad que todos los partidos oculten datos relevantes a los que deberían tener acceso los ciudadanos. O como mínimo, los militantes.

Pero sí lo es que Sánchez llegase al poder pontificando con falacias sobre la limpieza política y haya convertido su palabra en una mentira sistemática.

ABC

viñeta de Linda Galmor