SÁNCHEZ Y EL VICIO DEL PODER

Incapaz de desbloquear su investidura, pero dispuesto a afrontar un intento fallido a la espera de su repesca en septiembre, Sánchez ha planteado esta semana como cortina de humo nada menos que una reforma constitucional para que gobierne la lista más votada, al margen de cuantos escaños sume.

No pudiendo con lo minúsculo, promete lo mayúsculo, esto es, aquello que exige una mayoría cualificada y un referéndum si lo pide una cuarentena de diputados.

Sin encomendarse ni a Dios ni al diablo, pero sí al brujo de La Moncloa, su asesor áulico Iván Redondo, proclamó su particular «¡eureka!», como si fuera Arquímedes al descubrir el principio que le ha dado fama y gloria.

Francisco Rosell ( El Mundo )