SÁNCHEZ Y SU PERSONA

La humanidad se divide en dos grupos: los que tienen sueños y los que solo tienen ganas de dormir,  y a mí me parece que Pedro Sánchez está en el segundo porque, según ha declarado,  no ha pactado con Pablo Iglesias para poder dormir por las noches.

Otros presidentes de antaño resolvían el dilema fumando como carreteros o bebiendo litros de café porque entendían que gobernar era dejarse la piel en el empeño y los pelos en la gatera, por no hablar de un líder como Martin Luther King que proclamo ante una multitud de ciudadanos negros en Washintong  cuál era su sueño y al final le costó la vida haber imaginado un mundo mejor.

Pero  me malicio que él se conforma con tener una buena galería de fotos en los periódicos y unos cuantos álbumes en su casa en vez de unas líneas de prestigio en los libros de historia mientras Iván Redondo le fabrica sueños artificiales, y  por eso lo tiene todo el día viajando para que no  se preocupe de minucias  incómodas como es formar un gobierno estable.

No sé si los estudiosos de la mente humana han reparado en que Pedro Sánchez son dos: él y su persona, porque es muy aficionado a referirse a ella como si se tratase de un alter ego o de la reencarnación de su propia esencia cada vez que dice algo que pretende que parezca que es importante, aunque es cierto que no se caracteriza por el dominio del lenguaje y cuando no puede meter en una frase el imprescindible “todos y todas “, se hace un lío.

Si se demostrase esa dualidad  mental estaríamos ante un escenario único y tal vez ventajoso, porque dispondríamos de dos presidentes y así uno de los dos podría dormir mientras el otro hace su trabajo.

Yo creo que la lección más clara que podemos sacar de esta situación es que España junto con los Estados Unidos de América es uno de los países en el que la igualdad de oportunidades para llegar a ser Presidentes de gobierno es más real.

Allí , dónde aun continua existiendo el racismo  y en sus universidades se cultiva la excelencia , han llegado a la Presidencia del país  Barak Obama y Donald Trump, y aquí  donde  solo cultivamos el sectarismo han llegado Zapatero y Sánchez.

Diego Armario

viñeta de Linda Galmor