Más allá de verdad o la posverdad, de la información o manipulación, de si cree o se duda acerca lo que se conoce o sabe de las cosas que suceden en esta asfixiante actualidad, hay ciertas cosas que no dejan de sorprender.

Por ejemplo, los datos dados a conocer por el CIS adjudican en su último barómetro 9,1 puntos de ventaja electoral al PSOE sobre el PP. El sanchismo obtiene el 29,6 por ciento de los votos, sumando dos puntos más que en el barómetro de julio, mientras que el casadismo -si cabe el neologismo- baja al PP al 20,5 por ciento.

Según la misma fuente, repetida mediáticamente, la vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, hoy en España es la líder política más valorada. Sí, la que gestiona el ministerio con el mayor índice de parados de Europa, la que escribe el prólogo de la nueva publicación del Manifiesto Comunista, la ungida por Pablo Iglesias para encabezar un país republicano y feminista al frente de un Frente Amplio de la izquierda caviar, chic y globalista.

Pedro Sánchez marcha en segunda posición y le siguen, Íñigo ErrejónInés ArrimadasPablo Casado y como no, un clásico, Santiago Abascal repite, una vez más como el líder político menos valorado de esta España, multicolor y sostenible. El resultado del partido Agenda 2030 vs Agenda España: 5 – 1. Una auténtica goleada a octubre del 2021.

El gurú nostradámico Iván Redondo profetizó la sucesión de Sánchez y la victoria de Yolanda Díaz, la yegua ganadora en el Derby de Moncloa. Ya hay cola en taquilla comprando los boletos… (Nota: lo de yegua es una metáfora y una licencia literaria que no pretende ofender a nadie. Por si acaso…).

El PSOE en su Congreso Federal cuyo lema fue “Avanza” -sin aclarar hacia dónde- se asemejó más a un encuentro de las Asambleas del Reino de los Testigos de Jehová que a otra cosa. Todos hermanados tras el Pastor Pedro, incluso por sus predecesores de fe como Felipe González y Rodríguez Zapatero.

Quien aún crea que en el SanchSOE queda alguien con sentido común, tiene ganado el Cielo. En la reunión de fieles participó la sacerdotisa invitada Anne Hidalgo, nacida como Ana María Hidalgo Aleu en San Fernando de Cádiz, y hoy alcaldesa de París proclamó que “Este es el modelo del porvenir en Francia y en Europa”. Amén.

En el Congreso todos a una, barones y baronesas, sin disidencias ni herejías. Quienes creían que había grietas por el rumbo del gobierno o la gestión sanitaria, se equivocan. PajeLambánVaraDíaz, aplaudiendo fervorosamente lo bajado del monte Sinaí del 40 Congreso. No faltaron los calurosos abrazos de LastraBolañosÁbalos.

Carmen Calvo, ex vicepresidenta primera, recibió la gran ovación del cónclave, con la militancia puesta de pie aplaudiendo fervorosamente por su defensa del feminismo -patrimonio de la izquierda y no olvidemos que, según sus palabras, ellos son la izquierda- y que provocó que la emoción hiciese rodar por sus mejillas las lagrimas que fueron absorbidas por la sagrada mascarilla preventiva de la nueva normalidad terapéutica.

Ello no impidió advertir que en el Congreso hay “52 escaños de fascistas organizados mientras el PP no sabe dónde está”. En resumen, en la España de hoy, la del socialismo de millonarios, el peligro es el fascismo de VOX.

Mientras tanto en la Unión Europea, su jefe de la diplomacia, el socialista Josep Borrell europea justifica el envío de observadores a los comicios organizados por el régimen chavista y afirmó “Yo ya sé que las elecciones en Venezuela no son como en Suiza. Nadie puede pretender que lo sean”. Y no pasa nada…

La superioridad moral del pensamiento único políticamente correcto, la sumisión al dictado de los poderosos, y que los actos no tengan consecuencias por el miedo, la indiferencia o el desinterés, es lo que sustenta el absurdo, la aberración y lo disparatado de este tiempo irracional.

Aldous Huxley advirtió que “Una dictadura perfecta tendría la apariencia de una democracia, pero sería básicamente una prisión sin muros en la que los presos ni siquiera soñarían con escapar. Sería esencialmente un sistema de esclavitud, en el que, gracias al consumo y al entretenimiento, los esclavos amarían su servidumbre”.

La apariencia de democracia y de buenas intenciones, las sonrisas y los diversos colorines es lo que tenemos delante de los ojos todos los días. Sin embargo aún cuesta ver esa prisión sin muros de la que hablaba el autor de la novela distópica Un Mundo Feliz.

José Papparelli ( El Correo de España )