SECTARISMO CENTRISTA

Apenas ha pasado una semana de la humillación nacional del 20 y 21 de Mayo, con Sánchez diciéndole a Junqueras «no te preocupes», y con los presidentes del Congreso y Senado compitiendo en sumisión al golpismo con Mari-Ana Pastor, que ofreció un agasajo postinero a los presos del 1-O que venían a las Cortes a ciscarse en España, en la Ley y en el Rey.

Ante tan ruin actitud, Rivera protagonizó una vibrante protesta contra Prevaritxell, espontáneamente aplaudida por Cayetana Álvarez de Toledo y algunos del PP y por Santiago Abascal y los diputados de Vox. Los marisorayos que cercaban al líder del PP dijeron que no había intervenido porque «no es un jabalí parlamentario», condición animal que achacaban al de Cs.

Pero el líder del PP, excelente orador, le ha pegado a Sánchez, por su asociación con comunistas y golpistas, tantas cornadas como Rivera. Y no de jabalí, de miura. No intervino porque lo tenían intervenido a él los que descontaban la derrota de los Almeida, Ayuso o Azcón que han ganado lo que ha perdido Feijóo.

Apenas ha pasado una semana de aquellos juramentos contra la democracia española. Y tras unas elecciones que obligan a pactar en ayuntamientos y autonomías a los tres partidos que se oponen a liquidar la Nación y la Constitución -quitar el poder del que abusan las autonomías es, como la tarjeta sanitaria de Rivera o el 155, un modo de defender España- ya despunta esa variante de la superioridad moral de la Izquierda que es el sectarismo centrista, dispuesto a sentarse con el partido de Sánchez, al que Rivera puso a caldo, y a humillar al de Abascal, que lo aplaudió.

Ayer, Ciudadanos emitió un mensaje de Igea en el que aseguraba que pactaría la entrega de Castilla y León al PSOE; otro, de Arrimadas diciendo que estudiarían cada caso; y otro de Villegas diciendo que no se sentaría con Vox, como dice el fracasado Valls mirando a Le Pen, sin recordar que en España el «Le Pen catalán» era Torra, según Sánchez.

Yo entiendo que Cs pacte a izquierda y derecha si tiene razones para hacerlo, pero España no se divide hoy en partidos de izquierdas y derechas, sino en partidos que defienden a España y partidos que la quieren destruir. Abascal defiende a España; Sánchez e Iceta, a Iglesias, Bildu y Junqueras. A esos, no a Vox, es a los que hay que ponerles cordón sanitario. Y bozal.

Federico Jiménez Losantos ( El Mundo )

viñeta de Linda Galmor