SEGUNDA VUELTA

Las elecciones generales del próximo 10 de noviembre, convocadas única y exclusivamente por la incapacidad de Sánchez para alcanzar pactos, se convierten de facto en una segunda vuelta.

Tal vez los políticos españoles y la opinión pública en general deberíamos insistir en una reforma que permita formalizar la segunda vuelta y evitar así el bochorno y la parálisis democrática que, otra vez, estamos viviendo esta temporada.

También es, todo hay que decirlo, una nueva oportunidad que se nos brinda a los votantes para enderezar el rumbo del país. Por eso, aunque lamento la incompetencia de nuestra clase dirigente, pienso que votar no es malo y que no hay que alentar la abstención, sino al contrario.

Volvemos a estar llamados a las urnas, a las que prácticamente concurren los mismos, con la única diferencia de que en el camino ya hemos visto el rostro de alguno, experto en la doblez y la simulación. Lo mejor que podemos hacer quienes creemos en la democracia es votar.

El futuro se juega una vez más a través de la papeleta que usted decida escoger.

El Astrolabio ( ABC )