SEGUNDO ASALTO

Comienza el segundo asalto del último capítulo del procés catalán, que no sabemos cómo acabará, aunque esperemos no sea como «El Proceso» de Kafka. Al Gobierno Rajoy no le ha parecido mal, pero mantiene el estado de alerta, como todos los analistas. Hay señales positivas: en su discurso de aceptación del cargo, el nuevo presidente del Parlament, Roger Torrent, no aludió para nada a la «república catalana» ni a la «vía unilateral de independencia», que eran los escollos en que había naufragado el soberanismo. Pero también es verdad que no renunció a ellas y que aludió dolorosamente a los náufragos de tal desastre. Como tampoco hay duda de que es un independentista convencido, aunque más próximo a Junqueras que a Puigdemont, y, según todo indica, más inteligente que éste, si bien poco se necesita para ello.

De momento, ha conseguido reconquistar la Cámara para el soberanismo y sus primeros pasos, entrevistándose Domènech Iceta, indica que tiene asegurado el apoyo del soberanismo –ERC JpC– y ahora va a por los que vacilan entre ambos bloques -«comunes» y los socialistas-, cuyo apoyo le garantizaría pleno mandato sobre el Principado. Siendo muy probable que lo consiga, sobre todo el de los primeros, a cambio de apoyarles en el Ayuntamiento de Barcelona.

Pero estamos en los comienzos de esta segunda batalla, que todo apunta va a ser más sorda pero no menos cruenta que la anterior. La prueba de verdad llegará a la hora de nombrar president, con un Puigdemont que se resiste a dejar de serlo y una realidad incuestionable: que está en Bruselas y en el momento que ponga el pie en España quedará bajo la autoridad judicial, ya que el nombramiento telemático ha sido rechazado incluso por los letrados del Parlament y, en cualquier caso, el Gobierno Rajoy tiene preparado un recurso ante el Tribunal Constitucional para impedirlo, que seguro aceptará, al seguir la doctrina del Supremo. Con lo que todo lo recuperado por los soberanistas se iría al cuerno. Habrían hecho, como vulgarmente se dice, «un pan como unas tortas». Se necesitaría un prestidigitador para lograrlo, y aunque Torrent parece más listo que su antecesora, Carme Forcadell, no creo que llegue a tanto.

Tampoco los «constitucionalistas» lo tienen tan fácil. La abstención de los socialistas en el nombramiento de Torrent muestra que siguen sin querer enfrentarse directamente a los nacionalistas y la negativa de Ciudadanos a ceder un escaño al PP para que pueda formar grupo propio -que concede a los nacionalistas mayoría absoluta en todas las comisiones del Parlament-, confirma que dan más importancia a batir al PP que a los independentistas. ¿Que eso les pasará factura en el resto de España? Puede que sí, pero también que no. Y ya saben, más vale pájaro (o voto) en mano que ciento volando. Al menos es lo que parece pensar Rivera. Y ya que estamos de refranes: no hay peor cuña que la de la misma madera.

José María Carrascal ( ABC )

viñeta de Linda Galmor