SEIS DIPUTADOS Y EN CAMPAÑA CON UN TEMA DE ESTADO

Nuevo órdago nacionalista al Gobierno de España. Y, por supuesto, al resto de ciudadanos del país que tragamos con ello. Bueno, nos obligan a tragar y encima callar. Quizás deberíamos todos lanzarnos a la calle y parar ya de una vez por todas las exigencias de unos pocos con la solidaridad de unos muchos.

En esta ocasión, la presión viene del norte. Del Partido Nacionalista Vasco (PNV), que está en campaña, de cara a las elecciones del 5 de abril, y necesita más que nunca votos con los que seguir gobernando la región. A medias con los socialistas. Por ello precisamente al Partido Socialista de Euskadi (PSE) le faltó tiempo para hacer suya la noticia y el anuncio, en boca

 de su secretaria general, Idoia Mendia. La comunidad vasca tendrá por fin una de las dos competencias más deseadas desde hace años y años para completar las transferencias -de las 37 en total que tienen pendientes y que el Gobierno Sánchez les otorgará sin duda alguna- que recoge el Estatuto de Autonomía del País Vasco (Estatuto de Guernica): la gestión de la Seguridad Social.

El PNV se ampara en una sentencia del Tribunal Constitucional del pasado noviembre que, efectivamente, reconoce el derecho al País Vasco de gestionar los fondos de la Seguridad Social, con casi 9.000 millones en pago de pensiones, además del control sobre sanciones, inscripción de empresas, afiliación y altas y bajas de los trabajadores, junto a la gestión y control de las cotizaciones, recaudación de cuotas y los procesos de ingreso.

Cierto es, y viene de lejos, que sus verdaderas ambiciones -que quedaron al descubierto en la asamblea que el partido celebró en 2016-, es conseguir una seguridad social vasca completa, lo que rompería la caja única que, hasta hoy ( y virgencita, virgencita) ampara la Constitución y que garantiza la igualdad entre todos los españoles tanto en pensiones como en el resto de ámbitos laborales.

Pero… ¡ay amigo!, mucho mejor lo que consiguen ahora: el control, pero sin pagarla. Es decir, el ciudadano recibe la pensión y las notificaciones desde un organismo autonómico mientras «subcontratas» en Madrid el problema de cuadrar las cuentas del sistema.

El Ejecutivo vasco logra ante sus conciudadanos y sus siempre enfurecidos pensionistas, la medalla de controlar un gasto que le transferirá el Gobierno a través de los Presupuestos Generales del Estado que se nutren de la solidaridad regional. O sea, de todos los españoles.

Pero sin duda lo más vergonzoso es que, en esta ocasión, con seis escaños, los nacionalistas vascos, con la connivencia de Pedro Sánchez, sean capaces de condicionar la vida política española como ningún otro partido, arrancando concesiones varias mientras que otros, con unos cuantos más, consiguen muchísimo menos. O incluso nada.

María Jesús Pérez ( ABC )