Ni los burros lo hacen tal mal. Ni el más burro entre los burros tropezaría dos veces en la misma pandemia y mucho menos seis, de momento.

Son tan burros que ha sido el propio virus el que se ha visto obligado a mutar para hacerse menos letal a la vista de la torpeza de quienes tienen la obligación de protegernos.

Me estoy refiriendo, lo habrán intuido, al presidente del Gobierno y a los presidentes autonómicos, a la ministra de Sanidad y a los consejeros autonómicos, la mayoría de estos últimos excelentes profesionales sanitarios, no lo dudo, pero condicionados y sumisos a las directrices políticas de su jefe. Es lo que tiene el estado de las autonomías.

Son tan burros que al final son los Jueces los que tienen que decidir. No les envidio, ni creo que ellos envidien a la clase política. A esos políticos que sabiendo que las restricciones a la movilidad no son limitaciones de derechos fundamentales si no auténticos salvavidas, recurren las normas en busca de su propio triunfo político. Lo que hace un patriota de verdad es regalar su libertad, sus derechos si con ello se salva una vida, una sola

De entre todos los políticos, dos destacan por su nefasta gestión y pésimas consecuencias. Lo habrán intuido también, me refiero a Sánchez y a Díaz.

Un par de personajes, estos dos, que han utilizado la pandemia desde el primer día para su particular beneficio político.

Al primero mira que le ha venido bien la pandemia para desviar la atención de su minúscula inteligencia política y poder venderse a separatistas y comunistas para perpetuarse en el poder.

La segunda, tan simple como el primero, solo ha tenido que dejarse llevar por su asesor, poner el punto de mira en Sánchez, cuatro frases titulares populistas y a por el objetivo de limpiarle el liderazgo a su antiguo amigo.

Pero claro, ha llegado la sexta ola y ni el uno ni la otra habían hecho sus deberes. Lo de la nueva normalidad es de risa, a la cogobernanza ni se le ve ni se le espera, las vacunas no acaban de erradicar la pandemia y la respuesta ocurrencia es mascarillas en exteriores.

La Díaz, a pasar del reguero de enfermedad y muerte que ha dejado en las cinco olas anteriores su guiño a la economía, se inventa para hacer frente a la sexta lo del test de antígenos y claro desabastece el mercado y colapsa la atención primaria.

El resultado de su encantadora estrategia es enfermedad y muerte por covid y enfermedad y más muertes por enfermedades dejadas de diagnosticar y tratar por unos profesionales de la sanidad agotados. Como siempre tiene que ser ella la que diga la última palabra se despacha tildando de vagos a los sanitarios.

Deberían el par de dos darse cuenta de que la mayoría de los españoles han seguido utilizando las mascarillas en exteriores y que mayoritariamente los ciudadanos han cancelado las cenas y comidas de Navidad por iniciativa propia y para protegerse a ellos y a los seres queridos y todo ello como respuesta silenciosa frente a la incompetencia de los burros.

Como no les interesa darse por aludidos y largarse a su casa, solo nos queda esperar que el virus, más inteligente que ellos, mute y mute y se adapte al humano para solo provocarle catarro y estornudo porque si por estos dos fuera el virus moriría al no quedar humanos a los que matar.

Carlos Navarro Arribas ( El Correo de España )