¡Basta ya de tiranía de traidores y de ladrones! Septiembre toca a rebato para que todos los avasallados por la incuria y la corrupción de un Gobierno felón se echen a la calle sin miedo a nada ni a nadie.

No busquéis líderes en el Sistema porque no los hay. Están todos estabulados en la prebenda y el consenso, en la democracia sedante, en la tolerancia narcotizante, en el parlamentarismo frustrante y en el diálogo esterilizante.

No, no los hay, ni siquiera lo son aquellos que, fabricados y manufacturados, consentidos y tolerados por el Sistema, gallean en los márgenes del consenso sacando pecho en la protesta para obtener provecho en las urnas y acomodarse en el trampantojo democrático, con el que mantienen una relación parasitaria que fomenta su opulencia y alimenta sus minúsculos egos y sus hipertrofiadas vanidades.

En cuanto empiezan a llamarles Señoría, todos se derriten en la pompa del título y se licúan en el acta de diputado, el escaño les abduce y la nómina les doma.

La afilada palabra voceada allende los leones del Congreso muda en verbo y en sintaxis versallesca, y la voz del pueblo que antaño entonaban hogaño deviene untuosa y cansina cháchara parlamentaria.

No escuchéis lo que no existe: a los líderes de la protesta. Os los enviarán para embridaros, como ya hicieron con aquel Alzamiento Popular surgido espontáneamente cuando los que hoy están en Bildu estaban bajo la sotana de Setién y en la chapela de Arzalluz para asesinar a Miguel Ángel BlancoEspíritu de Ermua le llamaron a aquella magistral intervención de emasculación colectiva, que empezó con los separatistas huyendo y acabó con los terroristas excarcelados, legalizados y con grupo parlamentario propio en el Congreso de los Diputados.

No los escuchéis a ellos, a los domadores del Sistema. Escuchad sólo las campanas de septiembre tocando a rebato.

Escuchad sólo vuestro latido y vuestro pulso, tal y como lo escuchó Guillén de Castro en el siglo XVI“Esa sangre alborotada, que ya en tus venas revienta es la que me dio Castilla”, y cuando los domadores de la farsa democrática se os ofrezcan para liderar la protesta y encauzar la protesta escupidles en la cara las palabras del comunero Juan Padilla en las Cortes de Toledo“¡Quién sabe con qué promesas os han comprado, con qué beneficios piensan pagaros la traición!” Escuchad sólo el bronce de las campanas de septiembre tocando a rebato, vuestro latido y vuestro pulso, para que España recupere el pulso en la sangre alborotada que Castilla le dio.

Eduardo García Serrano ( El Correo de España )