Nunca,  hasta ahora,  se había considerado vacuna a ningún producto sin años de prueba para medir sus efectos secundarios. Sin embargo,  ésta,  para inmunizarse frente al Covid se ha improvisado en unos meses contra todo lo exigido por la ciencia.

¿Motivo real?:

–Al Poder Supremo  “sin rostro” —cuyo objetivo es reducir a un mínimo los pobladores de la Tierra–  le interesa un comino “salvar vidas”,  cuando su propósito es “liquidarlas” y  aprovechar la ingenuidad de la mayoría para aparentar lo que no busca. Personalmente,  estoy seguro de la buena fe de los “virólogos-investigadores” en busca de las vacunas y de que  están trabajando para encontrarla  poniendo toda su ciencia y buena voluntad pero,   quienes los “financian” no tienen esa misma meta.

El poder del dinero y de los medios de información controlados por la omnipotencia del oro, no le ha dado tiempo a la Humanidad para pensar, ni para informarse  y la ha conducido al matadero, sin la menor oposición.  Más bien,  van cantando y alegres como si fueran a una fiesta.

Siento una pena enorme por todos cuantos se han vacunado desconociendo o ignorando estas verdades de a puño. He tratado de disuadir a quienes me rodean y, por supuesto,  he fracasado.

Con este escrito pretendo dos cosas, la primera:

–“Mostrar mi indignación –de ser cierta la información recibida—por la traición del Roma a su misión”.

La segunda:

–“Abrir los ojos a los ingenuos que se tragan todo cuanto proyecta — a la perfección y al detalle– la Sinagoga de Satanás, verbi gracia el  proyecto de VACUNAR A TODO EL MUNDO.

Mis lectores, son los suministradores de temas a comentar,  y me resulta imposible acusar recibo, y glosarlos todos.  En días pasados me entró una foto de un aeropuerto de Canadá, donde el viajero se encuentra con una “más que visible» información marcando el camino a seguir según esté o no VACUNADO.

Es evidente nuestro futuro: el Poder Supremo “sin rostro” no nos dejará vivir a quienes nos neguemos a vacunarnos. No podremos viajar, no podremos comprar, no podremos comer, ni beber… a menos que pasemos por las horcas caudinas  y decidamos brindarnos al sacrificio,  con la vacuna.

En otros tiempos la Iglesia Católica y “su poder” –arrojado estúpidamente  por inservible a la basura en el siglo XX  en busca de “Iglesia pastoral moderna” — “nada-constantiniana”—habría plantado cara al Poder Supremo “sin rostro” –como lo hizo durante diecinueve siglos– , pero,  está obsesionada con rendirle pleitesía y servirle humildemente.

Gil de la Pisa ( El Correo de España )