SESIÓN CONTINUA

Tanto el guardarropa de la Casa Real como el del presidente del Gobierno en funciones se presumen variados para no repetir atuendo. Menos mal. De no ser así podríamos confundir la imagen del pasado mes de junio, cuando el Rey le encargó formar Gobierno a Pedro Sánchez, con la del pasado viernes, o -si las encuestas aciertan- con la que podría captarse el próximo mes de noviembre o diciembre, cuando vuelva a proyectarse la misma película, en esta tediosa sesión continua, donde el culpable no es el vendedor por no vender, sino el comprador por no comprar.

Así que todo se repite: los mismos políticos de la oferta anterior nos presentarán la misma oferta a los compradores, que somos los mismos que en la ocasión precedente. ¿Por qué vamos a cambiar de criterio? Bueno, por varias razones, la primera de las cuales es el enfado que nos produce que nos digan que nos hemos equivocado al votar. Comprendo que a las personas soberbias les parezcan siempre escasos los halagos, de la misma manera que a los políticos les parecen siempre pocos los votos.

En algunas ocasiones, como le ocurrió al profesor Tierno Galván -un admirable luchador por la democracia- hasta se le escapó una frase explícita, en la que se quejó de que los españoles se habían equivocado en las urnas. Fue un desliz dentro de un comportamiento irreprochable, pero es algo que todos los políticos que se someten al escrutinio público piensan, aunque se esfuercen en disimular.

En esta ocasión el disimulo es tan evidente que, según nos explicó el presidente en funciones -electorales- desde el Palacio de la Moncloa, no acertamos en las urnas. Si hubiéramos obrado con mayor prudencia, y le hubiéramos votado más a él, habría formado gobierno, y no tendríamos que acudir a las urnas.

Es decir, que los causantes de volver a votar no son los políticos que son incapaces de formar una mayoría, sino nosotros que nos empeñamos en votar según nuestra libertad, pero ya oímos repetidamente en tiempos de la Dictadura que una cosa es la libertad y, otra, el libertinaje.

Parece ser que votar a otros partidos que no sean «los de toda la vida» es un libertinaje que nunca se había esperado de un pueblo tan responsable como hasta ahora. Y parece ser, según las encuestas, que el arrepentimiento se producirá y Pedro Sánchez podrá salir presidente sin tener que pactar con los golpistas de Cataluña o con Bildu, el club de fans de ETA, como ha hecho en Navarra.

Pedro Sánchez negocia con los enemigos de la Constitución y llega a acuerdos con ellos, pero sólo si se siente obligado para echar a Rajoy en una moción de censura. Ahora bien, si las encuestas dicen que el viento sopla de cola, está dispuesto a echar los dados, confiando en que nos habremos dado cuenta de que hay que votarle a él para que no tengamos que volver a presenciar el bochorno de ver acudir a un presidente del Gobierno de España a la Generalitat, como quien acude a recibir instrucciones. Por eso estamos en sesión continua. A ver si reflexionamos y no nos volvemos a equivocar.

Luis del Val ( ABC )

viñeta de Linda Galmor