SÍ, DAN MIEDO

Puigdemont se desgañitó ayer en su discurso de la Diada en pedir que los catalanes contrarios a la independencia vayan a votar. Su electorado está movilizado, pero es del todo insuficiente. No sería más que un nuevo 9-N. Ahora, el soberanismo necesita que vayan muchos noes a votar para legitimarse, porque no hay referéndum si las dos opciones no están representadas.

De momento, no tiene ese voto garantizado y, por eso, no ha dudado en apoyar escraches a alcaldes y algaradas en ayuntamientos para amedrentar a los ediles que no se han doblegado. Eso fue lo más destacable. El resto de su intervención volvió a lugares comunes. Dijo que el 1-O tiene todas las garantías pero los votos sólo los contará una parte, no habrá interventores de todos los partidos y menos control de urnas.

Toni Bolaño ( La Razón )

viñeta de Linda Galmor