Cataluña, esa región antaño tan española y hoy bajo el mando de esa etnia que nunca ha aportado nada a la historia del mundo, esa fosa séptica de la estupidez, la corrupción la cobardía y la maldad, ese aborto monstruoso de la política, como tan certeramente la calificó el inmortal Quevedo, está alcanzando las más altas cotas de miseria, como decía Groucho Marx. Groucho se refería a la miseria moral y mental, pero afortunadamente, en el caso de Catalufia, perdón Cataluña, también es ya miseria económica.

Ahora ese tipo con gafitas de ERC, al que el PSC del «españolista» Illa va hacer presidente de la Generalidad, ese organismo que solo ha existido y existe en la historia, para organizar el saqueo y el robo de Cataluña, y lo que es peor, de España, ya está insinuando la gran infamia.

Está dispuesto a entregar a los polpotistas de la CUP, la Consejería de Interior y los Mossos de Esquadra, la policía autonómica catalana. No es broma, lo dicen en serio. Y lo mismo le ofrece el partido de Puigdemont, quien además, para complacer a la CUP también le ha ofrecido «desmilitarizar» los Mossos. O sea eliminar las unidades antidisturbios de los Mossos, las llamadas BRIMO y ARRO.

La CUP ha calificado recientemente a la BRIMO, de «unidad llena de tarados y fascistas, que tiene que desaparecer». No perdonan a los antidisturbios de los Mossos su papel en la represión de la última revuelta incendiaria de Cataluña, la de octubre de 2019.

Y por supuesto, su papel contra las turbas separatistas, en la revuelta de Rivadulla (Hasél), de estos días. (Por cierto, el «rapero» ha tomado su sobrenombre de Sven Hassel, un escritor alemán que se hizo famoso en los 50 y 60 con una saga de novelas sobre las heroicidades de los soldados de las SS de Hitler. Rivadulla será comunista pijo, pero ese nombre alemán si le ha gustado).

Parece evidente que si la CUP se hace con los Mossos, solo será para echar a los «españolistas» y poner a los «gorraplatos», como llaman a los Mossos separatistas, los que van con esa ridícula gorra de plato, que son los que colaboraron con el referéndum ilegal del 1 de octubre del 17.

Para eso, y para hacer una gran base de datos, de la que ya hablan algunos, con todos los «colonos» de Cataluña, para ir a por ellos en la próxima declaración de independencia. De momento a la cárcel, «de momento».

También así la CUP y el resto de separatistas, podrán dejar arder impunemente las viviendas de los «españolistas», en la próxima ola de incendios en Barcelona, que ya no se limitará a contenedores, como algunos ya anuncian claramente.

Muchas gracias, señor Sánchez, señor Illa, el gran españolista. Han hecho ustedes un auténtica «jugada maestra». De antiguo partido hegemónico en Barcelona, a felpudo de ERC y de la CUP.

Javier Navascués ( El Correo de España )