SÍ, PERO EN CARACAS

Supongamos que se le muestra a Pablo Iglesias la imagen de una manifestación en la que aparecen un policía armado tendido en el suelo y un joven que lleva el rostro cubierto con un pasamontañas y una piedra en la mano. Señor Iglesias, ¿qué le sugiere esta fotografía? Hasta hace muy poco, la respuesta del secretario general de Podemos saldría de su boca de forma automática: «Que algo está pasando cuando la rabia crece hasta el punto de jugarse la integridad física frente a un funcionario público que está entrenado, lleva un arma de fuego y un casco» (septiembre 2012). Hasta hace nada, Pablo Iglesias lo tenía muy claro y no se cortaba: «La Policía no protege a la gente, son matones al servicio de los ricos» (noviembre de 2012).

En un vídeo, aparece Pablo Iglesias en el papel de intrépido reportero de «La Tuerka» cubriendo una manifestación en Madrid. El documento es una sobrecogedora demostración de su compromiso con el periodismo a pie de calle. De pronto, Iglesias agarra al micrófono como si fuera a desvelar sobre el terreno una de esas exclusivas informativas que obligan a los canales de la competencia a suspender la emisión: «¡La Policía no lleva en lugar visible sus números de identificación!», grita. Al fondo se divisan cuatro o cinco furgonetas policiales; la concentración transcurre con normalidad, pero Iglesias insiste: «¡La Policía no lleva en lugar visible sus números de identificación».

Vista de lince, porque desde donde él está situado a las furgonetas de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad hay aproximadamente cincuenta metros. Es la Gran Vía de Madrid, pero si no fuera Pablo Iglesias cualquiera diría que el arrojado periodista está comentando en directo cómo se las gasta la Policía del régimen en las calles de Caracas. Un reportaje de Pulitzer.

El grupo confederal de Podemos registró ayer sus enmiendas a las proposiciones para reformar la Ley de Seguridad Ciudadana, entre las que cabe destacar el fin de la presunción de veracidad de la Policía, la prohibición del uso de pelotas de goma, la obligación de anunciar por megafonía las cargas durante las manifestaciones, que deje de ser punible el delito de atentado contra la autoridad cuando se produzca en el transcurso de concentraciones y altercados públicos y que se pueda libremente fotografiar y hacer vídeos durante la actuación de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad.

Se me olvidaba una: para que no caiga en saco roto la denuncia del intrépido reportero convertido en secretario general, Podemos propone elevar a rango de ley la obligación de que los agentes vayan visiblemente identificados. Igualito que en Caracas.

Jaime González ( ABC )

viñeta de Linda Galmor