SIGUE SIENDO LA LIBERTAD

Yo entiendo a Zapatero  en el asunto de Venezuela. Ha encontrado un chollo, se está forrando con su trabajo de intermediario de los intereses de un narco dictador que compra voluntades a quienes se dejan seducir por sus favores, mientras encarcela , tortura o asesina a los que se oponen a él.

En cambio no alcanzo a comprender a las personas decentes que cuando analizan la situación del país caribeño, se olvidan de los opositores que son masacrados por las bandas paramilitares armadas por el gobierno o por los carceleros que les apalean hasta la muerte en las prisiones o los dejan lisiados de por vida, y solo destacan que Juan  Guaidó es un inútil y antipatriota porque no se doblega ante el acoso y las presiones del dictador.

Una vez más se prioriza la ideología frente a los derechos humanos y se justifica que un gobierno de izquierdas no democrático y corrupto es siempre mejor que otra opción política que no sea de izquierda.

Lo más importante en cualquier sociedad moderna  es la garantía de las libertades y la protección de los derechos humanos de sus ciudadanos , y por esa razón me resulta incomprensible que desde España se busque el equilibrio en una balanza en la que lo que más pesa es la corrupción de un gobierno que contabiliza muertos por decenas asesinados en las calles  o en los centros de detención.

La libertad es el bien más preciado que hay que proteger y defender en todas las partes del mundo, no solo donde se conculcan sus principios sino también en los países en los que los tics dictatoriales asuman la cabeza y se empieza a enterrar a Montesquieu debilitando los poderes del estado que sirven de contrapeso y equilibrio.

Hace pocos años en el corazón de Europa hubo una guerra. Hoy existen gobiernos de ultraderecha y xenófobos en la Unión Europea y también el populismo de izquierda va ganando poder institucional sin haber renunciado a imponer sus tesis liberticidas,

Por eso hace unos días escribí una columna qué titulé, “Es la libertad, lo que está en riesgo, estúpidos”, y sostengo con la misma contundencia que aquel día esta tesis, porque no existe valor más importante y al mismo tiempo más frágil.

Se empieza con los tics antidemocráticos y se concluye con la obscena ocupación de todos los espacios políticos, sociales, culturales y educacionales  persiguiendo el objetivo de una sociedad civil acobardada  o entregada.

Cerrar los ojos a las masacres que desde el poder se están practicando en la Venezuela de Nicolás Maduro contra la población es una obscenidad que moralmente no debemos permitirnos, y  aunque hablo de Venezuela no me olvido  de nuestro país en el contexto de una Europa debilitada  y dividida porque cuando una sociedad pone la ideología por encima de los valores de libertad y convivencia, empieza a perder el norte.

Diego Armario