SILENCIO CULPABLE

¿En qué lugar de la historia se transmutó el gen de amor a tu país? La pregunta es obligada para un buen número de españoles, pero muy especialmente para los dirigentes de la izquierda y la extrema izquierda que ahora nos gobiernan.

Esa fascinación por el nacionalismo insolidario y ese silencio culpable ante el espectáculo de la puesta en libertad de los sediciosos, contradice cualquier idea que en la historia haya alentado al socialismo y al comunismo.

Cabe esperar que hoy la clase política española, que todavía cree en la decencia del Estado de Derecho, diga algo ante la infamia que representa que quien quiso romper España salga libre, se ría de los ciudadanos que cumplan las leyes y anuncie que lo «volverán a hacer».

Combate el delito y compadécete del delincuente, decía Concepción Arenal. Es difícil compadecerse de estos malhechores políticos cuando sus fechorías están alentadas por una ideología supremacista.

Que Sánchez no tenga nada que decir sobre lo que está ocurriendo en Cataluña, evidencia la escasa altura que el estadista posee.

El Astrolabio ( ABC )