Simón es perro viejo, y no ha dudado en pedir perdón por su conducta, cosa que a algunos nos ha dado mucho más repelús que sus chocarrerías de baja estofa.

Nuestros poetas no han creído necesario dar su opinión: se han limitado a ilustrar el suceso con sendas décimas espinelas:

OS PIDO PERDÓN, IRENE
por Fray Josepho

Perdón, Magna Inquisidora
del Santo Género, Irene.
Mi culpa es que tengo pene
(herramienta destructora),
y a partir del pene aflora
mi proceder machirulo.
Mas… sabed que me atribulo
y a vuestras plantas me postro.
Si queréis, cruzadme el rostro,
o bien, azotadme el culo.

PASE POR ESTA VEZ
por Monsieur de Sans-Foy

–Yo te perdono, Fernando,
(dice Irene, la Marquesa,
cuya alcurnia le atraviesa
con ecos de ordeno y mando)
–Te salvas porque eres blando,
y de izquierdas, además…
¿No pecaron los demás?
¡Hasta Pablo azotaría
las nalgas a cierta tía!
Piénsalo y no peques más.

Fray Josepho ( Libertad Digital )