CORAZONES SOLITARIOS

juezgarz

CORAZONES SOLITARIOS

Crear un nuevo partido de izquierda para llamar a la unión de las izquierdas parece digno de los Monty Python. O de nuestra izquierda, tan judaicopopular (La vida de Brian). Y aquí está. Y con manifiesto, un vicio dominguero muy nuestro. Notables, políticos de hornacina, intelectuales de paragüero, escritores con escuela o pérgola o vanidad, actores como hare krishnas… Quien más y quien menos ha caído en firmar las 95 tesis de la política o de la verdad, o la Declaración de Independencia del oso polar. Bien está, que luego decimos que no hay sociedad civil.

Bienvenido sea Actúa, partido o plataforma con nombre de yogur depurativo. Lo presentan Baltasar Garzón, el hombre que cree que la Justicia es su chaleco; Gaspar Llamazares, otro profeta de esa izquierda sin el mapa del siglo XXI; y demás guardianes del planeta y de la igualdad en sillón de Emmanuelle. Sí, se reúne gente pero es siempre para lo mismo, para lo suyo, para lo que llevan diciendo toda la vida, como el que pide en el metro con acordeón mellado. Ya sabíamos que hay izquierda y que quiere que se vaya Rajoy con su picadora de obreros.

Pero para echar a Rajoy, que es lo que pide el manifiesto, no hace falta fundar una religión ni una hermandad de juramentados. Ya hay ideología y aritmética para eso. Hasta el mismo Rajoy ayuda bastante. No veo la novedad ni la osadía. Además, cada izquierda se cree científica y por eso excluye a las demás. Pueden reunirse como en la Casa de Campo, a hacer la revolución del bocadillo compartido, incluso a señalar al Diablo en nubes de humo con forma de hucha de cerdito. Pero lo más probable es que acaben peleándose igual que rockers punkies.

Otro ateneo de izquierdas se incorpora al cementerio de parientes que es nuestra política. Sin embargo, uno sigue creyendo que el entendimiento más necesario, valiente y urgente no puede ser otra vez así, la misma banda de corazones solitarios.

 Los principales males de nuestra democracia son estructurales: no hay separación de poderes (gracias a Felipe y Guerra, por cierto), las listas son cerradas, los votados no dependen de los votantes sino de organizaciones casi empresariales, los partidos (gracias a Felipe, otra vez) ocupan toda la sociedad… Necesitamos un acercamiento preideológico, y luego, acuerdos y soluciones metaideológicos, sobre el propio funcionamiento de la democracia, antes de que cada uno se ponga a agitar su banderín. Pero para eso, aquí, nadie va a quedar un domingo.

Luis Miguel Fuentes ( El Mundo )

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