PUIGDEMONT HACE EL RIDÍCULO EN COPENHAGUE

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PUIGDEMONT HACE EL RIDÍCULO EN COPENHAGUE

El presidente de la Generalitat ha vuelto a hacer el ridículo con su viaje a Dinamarca para inaugurar allí una nueva delegación catalana. Como cabía esperar, ningún representante del Ejecutivo danés asistió a la apertura de la oficina comercial catalana, por más esfuerzos que ha hecho estas últimas semanas el Govern, que pretendía convertir el acto en una nueva oportunidad para hacer propaganda en el extranjero del procés. De poco sirvió el esperpento de instalar una carpa y llenarla de gente desplazada desde Cataluña para hacer bulto de cara a la foto.

Para las autoridades de Copenhague se trataba, simplemente, de la inauguración de un local de carácter mercantil por parte de la Administración de una región de un país extranjero, España; nada que ver con el establecimiento de una embajada destinada a desarrollar lazos políticos de carácter bilateral entre Barcelona y Copenhague, tal como pretendía Puigdemont.

Por desgracia, cabe hacer chanzas sobre el ridículo que llevan meses haciendo el presidentJunqueras Romeva en su interminable periplo internacional. Pero no se puede pasar por alto que la de ayer fue la apertura de la duodécima oficina de la Generalitat en el extranjero, y que eso tiene un altísimo coste para el contribuyente. El Constitucional advirtió que ni Cataluña ni ninguna Comunidad pueden tener “embajadas”. Pero, bajo denominaciones trampa, la Generalitat pretende tener 17 delegaciones antes de que acabe el año.

En vísperas del anunciado referéndum ilegal del 1 de octubre, y apenas un día después de que Puigdemont defendiera que Cataluña cuente con su ejército, estas intentonas por ampliar la proyección exterior del independentismo resultan especialmente provocadoras. Aunque el Govern volvió a comprobar ayer que en Europa nadie quiere ni oír hablar del ‘procés’.